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Imagen de Isabel González Pérez
Preguntado por Isabel González Pérez |  Hace 5 años respuestas 384

A lo largo de los cursos sobre "Recursos educativos abiertos en la enseñanza" hemos accedido a recursos abiertos y a su proceso de creación, pero a través de este debate queremos valorar cuál es la posibilidad real de utilización de recursos educativos abiertos en clase, o fuera de ella, complementando o sustituyendo al libro de texto convencional o, incluso, qué papel juegan en el cambio metodológico. En una actividad del curso se han citado las posibilidades del aprendizaje móvil (Mobile learning ) o de la clase invertida (Flipped classroom ) como nuevas posibilidades/realidades educativas en las que los recursos educativos abiertos son un elemento a considerar. Pero, ¿estamos preparados para ello?. ¿De dónde partimos y qué recorrido habría que hacer para utilizar recursos educativos abiertos y que sean un verdadero vehículo para potenciar el aprendizaje de los alumnos de los distintos niveles?. El debate queda abierto. Algunos aspectos a considerar: Necesidad de equipos. Tipos de equipos, propiedad (centro o alumno), coste. Qué papel juegan los recursos educativos abiertos en el cambio metodológico. Metodologías pasivas vs activas. ¿Son las tabletas y móviles los soportes que sustituirán a los libros de texto?. ¿Pueden convivir? Autoría de los recursos: administración, empresas, profesores o incluso alumnos. Cambiamos el ritmo de las clases. http://www.theflippedclassroom.es/ . ¿Estudian en casa y dedicamos la clase a otra cosa? La conexión en los centros. Formación y motivación de los profesores. ¿Se puede hacer un cambio de este tipo individualmente o debe ser un proyecto común del centro?  

Comentarios

Acabo de leer las intervenciones precedentes, y veo que hay argumentos muy interesantes y pertinentes que se repiten: a favor, que se reduce -o incluso elimina- la dependencia del libro de texto; que los REA en particular -y las TIC en general-, constituyen una oportunidad única de sacudirnos de encima la escuela del S. XIX en la que aún trabajamos. En contra, que se corre el riesgo de ahondar la brecha digital; que el equipamiento escaso y obsoleto de los centros dificulta su implantación; que dicha implantación exige una necesaria formación del profesorado no repercute en la carrera profesional; y que, en todo caso, es notoria la dificultad de implicar a amplios sectores del profesorado.

Me gustan actitudes profesionales como la de la compañera Marta Galán Herranz y comparto su opinión en lo esencial: no es fácil ni rápido empezar nada nuevo, pero todo se puede suplir con un poco de imaginación. Aporto alguna idea más para la reflexión: ¿seguro que son tantos los alumnos que no disponen de acceso a Internet? Cuando les pregunto en clase no son más de uno o dos los que no tienen ni móvil ni conexión a internet en casa. Y no conozco, al menos en mi entorno, ningún pueblo que carezca de una biblioteca o de un centro social polivalente con acceso gratuito a internet. Y en todo caso, ¿es muy complicado facilitar al alumno en una memoria USB el material al que no tiene acceso? O en fotocopias, si ni siquiera tiene ordenador.

Estoy convencido de que somos muchos los que tiramos "pa'lante" y vamos solucionando los pequeños-y no tan pequeños- inconvenientes conforme se van presentando. Es mucho lo que podemos reprochar a las administraciones educativas, pero no podemos escurrir el bulto, mirar para otro lado o hacer como que no nos hemos enterado de la época que nos ha tocado vivir. Que, sospecho, es exactamente igual a todas las anteriores en algo que caracteriza a la humanidad: su capacidad de esfuerzo solidario por la cual una generación de individuos siembra lo que otros ven crecer, y cosechan los que vienen aún más tarde.

Uno de los retos básicos de la educación actual es preparar a las personas para ser capaces de participar plenamente en una Sociedad de la Información. Por ello, los centros educativoscomo espacios de aprendizaje nos vemos obligados a introducir innovaciones en su planteamiento pedagógico y sienten la necesidad de enriquecer los entornos de aprendizaje actuales, poniendo en marcha estrategias que proporcionen y fomenten la adquisición de competencias digitales.

Para que la eficacia de estas innovaciones metodológicas sea máxima se han de apoyar en planes institucionales y no exclusivamente en voluntades individuales del profesorado. De ahí que se considere fundamental la participación activa y motivada del profesorado y se torne vital  el compromiso institucional.

Obviamente el cambio metodológico que implica la aplicación directa de las TICs en el proceso de enseñanza aprendizaje lleva asociado una serie de cuestiones que dificultan su implantación, entre las que destacan: falta de interés de una parte del profesorado en la implantación de las TIC, conexiones WIFI de los centros educativos, formación del profesorado, implicación de una parte de las familias etc.

Pero estos obstáculos no deben ser impedimentos para que entre todos profesores, centros, familias e instituciones luchemos por intentar implementar de forma generalizada las TIC en los centros educativos, o ¿es que nos vamos a rendir tan pronto?

 

Entiendo que el camino es largo y queda aún mucho por recorrer. Hablo desde la experiencia en mi centro. Es cierto que el uso de los REA repercutiría notablemente en el aprendizaje del alumnado, pero ¿realmente está el profesorado preparado para su aplicación? ¿todos estarían dispuestos a utilizarlos? ¿el centro lo recoge en su Proyecto Educativo? ¿cómo hacer ver al profesorado, sobre todo a los más reticentes, que el uso de móviles o tabletas en clase es un recurso que podría ser más motivador para el alumnado en su proceso de enseñanza-aprendizaje? ¿cómo quitar el temor a cierto profesorado a usar herramientas desconocidas o a asimilar que el alumnado está más preparado en esta faceta que ellos mismos?

Todas estas preguntas tienen una respuesta clara: la formación permanente y continua del profesorado. Y este proceso debe partir desde la propia administración,  con más medios y más cursos formativos que permitan a indecisos y partidarios de los métodos tradicionales engancharse al tren tecnológico.

Es una solución clara, sencilla y factible, pero que puede chocar contra barreras, a veces, infranqueables. Todos conocemos y a todos, seguro, nos ha pasado  las dificultades en el aula para el uso de las nuevas tecnologías: equipos obsoletos, problemas con las conexiones a internet, fallos en la wifi del centro, etc. problemas que, a veces, hacen que desistas de ello y vuelvas a lo tradicional.

Por otra parte, la disposición y medios del propio alumnado. En el caso de mi centro, un alumnado adulto que le cuesta adaptarse a estas tecnologías e, incluso, no cuenta con ellas. Es entonces cuando tienes que tirar de imaginación y recrear la situación. Buscar los REA adecuados al perfil de tu alumnado y a sus peculiaridades. Paso a paso. Sin prisas. Hasta hacerle ver y convencerle de que es la hora de dar el salto definitivo y hacerle perder el miedo a adentrarse en el mundo de las TIC.

En el caso de otro tipo de alumnado, como el de Secundaria o Bachillerato, habituado al uso de los dispositivos móviles y sus App,  es importantísima la función del profesorado como controlador y supervisor del buen uso de los mismos. Hacerles tomar conciencia de que su aplicación va a redundar en su propio aprendizaje, inculcarles la seriedad y el carácter didáctico de éstos y mostrarles claramente los límites entre el uso dentro o fuera del aula.

La participación del centro también resulta imprescindible y notoria para que estos proyectos salgan adelante. No es una labor individual o de unos pocos que tiren del carro. Es una tarea en común. Desde todos los miembros del equipo directivo hasta el último profesor interino que se incorpore. El proyecto debe estar plasmado en los documentos más importantes del centro, como la PGA o  el PEC, y debe partir desde y para todo el profesorado.

Tengo el convencimiento de que, poco a poco, se pasará de la pizarra tradicional a la digital, de la tiza a la presentación con "Prezi", del cuaderno de actividades a la tableta y de la búsqueda en el diccionario o en el libro de texto a la consulta a través del móvil. Con más o menos dificultades, tenemos por delante una oportunidad única de dar un vuelco a las metodologías de trabajo. El mundo cambia y evoluciona. La educación no va a ser menos.

Plenamente de acuerdo contigo José Juan. La respuesta está no solo en nosotros los docentes, sino tambien en la Administración.

Abrazos

     Creo que nos encontramos en una compleja época de cambios en donde lo que más cambian son las apariencias pero donde no podemos soslayar que también cambian aspectos más profundos de la educación. 

     Todo parece muy diferente porque tenemos internet, cañones, pizarras digitales, portátiles, móviles, redes sociales y así indefinidamente. Sin embargo apenas ha cambiado nada en los contenidos de las asignaturas, en la distribución de los periodos lectivos, en el entorno físico del aula, en los procedimientos de evaluación y así indefinidamente. El caso más evidente son las competencias básicas. Se introduce el concepto, se habla hasta el aborrecimiento de su gran novedad educativa y, por supuesto, se siguen evaluando las asignaturas de forma independiente exactamente igual que hace 40 años.

     Sin embargo, lo cierto es que el acceso a los contenidos  educativos es ahora tan sencillo para los alumnos que cualquiera de ellos, con un móvil y un mínimo interés, puede resolver nuestras propias dudas o sacar a la luz nuestras lagunas y nuestros errores en décimas de segundo. Esto ha sido un cambio real, tal vez el único significativo, pero de una trascendencia que por fuerza ha de modificar en buena medida el proceso educativo.

     Los profesores tenemos que convertirnos cada vez más en la guía de acceso a ese cúmulo de información, caótica, confusa, interesada y en la mayor parte inútil que contiene el mundo digital al que los alumnos pertenecen. Ya no se hacen trabajos como antes porque todos los trabajos están ya hechos en El rincón del vago y, sin embargo, nunca ha sido tan necesario enseñar a los alumnos a hacer trabajos, exactamente por esa misma razón.

     Procedimientos como las "clases invertidas" o útiles como los dispositivos móviles son imprescindibles en las aulas sobre todo porque harán que los alumnos integren su formación académica en su propia vida. Mientras la cultura se atesoraba en los libros, se ha estudiado con libros; si ahora parte de la cultura se esconde detrás de una pantalla, es imprescindible que les enseñemos a nuestros alumnos a trabajar con esa pantalla.

Os comento mi experiencia con un tímido intento de mobile learning.

Soy profesor de Física y Química y mis alumnos me comentaban con bastante frecuencia los experimentos que habían visto la noche anterior en El Hormiguero. Quise aprovechar este interés y les propuse que fueran ellos los que hicieran experimentos de este tipo. Al día de hoy, trabajan de la siguiente manera: buscan en internet con sus portátiles, tabletas o incluso móviles (les doy permiso para ello) una experiencia curiosa relacionada con el tema que estamos trabajando. Fuera del horario de clase, ellos se organizan para dividirse el trabajo o para grabar. Para ello, crean gruos en whatsup y se intercambian materiales a traves de correo electrónico. Con sus móviles graban los experimentos, los editan y después me los envían. Yo les doy una serie de consejos para mejorarlos y por último los proyectamos en clase.

Este es el segundo año que aplico este sistema y cada vez funciona mejor. Los alumnos, por otro lado, aprenden no sólo Física sino también uso de aplicaciones que hasta el momento no conocían (en el montaje de video están haciendo ya maravillas).

El único inconveniente que le veo es el tema de los dispositivos. Algunos alumnos pueden llegar a presumir de tener lo último, mientras que otros se avergüenzan. Para evitarlo, estoy intentando conseguir dispositivos de grabación y miniportátiles para prestarlos.

Me encantaría recibir algún consejo de alguien que ya está haciendo algo parecido.

Hola.

Me centraré en un aspecto que algunos de vosotros habéis señalado. La formación como elemento capital. Pero claro, los docentes que presten estos servicios a la comunidad escolar, ya sea fundamentalmente en el aula o aula virtual y con alumnos, o en la gestión de las TIC en la dirección de centos o en la comunidad de familias necesitan tiempo. Es decir, un trabajo debe estar reconocido y por tanto, debe estar vinculado a una carrera docente y a una promoción profesional. Ya sea la primera en el centro y la segunda con una dedicación temporal en la administracion. El tiempo es el valor más importante de las organizaciones y, por tanto, no hay vuelta de hoja: sin él, sin formación y sin volluntades representadas en las aulas con actividades no podrá funcionar. Serán experiencias aisladas de un proyecto (pro) común, institucional.

 

En segundo lugar me refereriré a las competencias digitales y la transición de alumnado entre primaria y secundaria y de ella a ciclo o cursos de bachillerato y de ahí a la universidad o al mundo laboral.

Creo que son aspectos que las administraciones dejan de la mano de Dios.  La competencia digital de los docentes y de los alumnos debe estar evaluada transversalmete porque así se primaría la utilización de las TIC en todas las áreas y especialidades. Reitero que la dedicación horaria debe estar contemplada en el horario de materias de secundaria y otras especialidades en Bachillerato y en las Univesidades. Entiendo que es la manera de fortalecer conocimientos, metodologías y rúbricas (criterios de evaluación) y de transición entre ciclos y etapas.

Éste seria mi giro hacia las clases invertidas: formación, tiempo y reconocimiento - evaluación transversal.

 

    Cierto es lo que la mayoría apuntáis, este cambio metodológico, paulatino, con avances y retrocesos, es desde mi punto de vista imparable. No podemos mirar atrás, tenemos que contribuir ciertamente al mismo. Desde mi punto de vista, para que se acelere, debe haber una implicación mayoritaria de la comunidad educativa del centro. Se debe recoger como objetivo prioritario en el Proyecto Educativo del Centro, en los objetivos de mejora de la memoria de autoevaluación para el curso siguiente, debe ser la base del proyecto de formación del profesorado del centro, etc.

    Para poder poner en práctica las posibilidades que nos ofrecen metodologías como la flipped class o el mobile learning, debe haber un convencimiento general de que éstas van a contribuir a mejorar las competencias de nuestro alumnado. Ciertamente la motivación es algo que puede ser de gran ayuda al profesorado para ver los resultados esperados.

    Pienso que este cambio, paulatino, debe fundamentarse en una formación en el centro sobre las nuevas tecnologías y su aplicación práctica en el aula. Desde mi punto de vista, esta formación debía ser obligatoria. Si no te formas, no cobras una serie de complementos. Nos debían obligar a formarnos y que ello fuera acompañado de incentivos económicos. Hoy día son 60 h. de formación lo que te obligan para cobrar el complemento del sexenio, y asistir a un viaje de estudios o participar en Proyectos y Programas Educativos es suficiente para poder cumplir con ese número de horas. Pienso que sin la formación en la aplicación práctica de las TIC´s en el aula, el cambio metodológico será lentísimo.

    Partiendo de que el profesorado del centro se forma convenientemente, en segundo lugar es necesaria una inversión en la mejora de las conexiones de internet, los equipos, las tablets, etc., o, al menos, un cambio de mentalidad de muchos profesores que ven en el móvil y su uso en el aula un riesgo y un motivo de sanción para el alumno.

    Desde mi punto de vista, después de esa formación, del conveniente cambio de mentalidad de algunos profesores y equipos directivos, se debe reeducar al alumnado para que sepan que el móvil puede aportarle, además del whatsapp, una herramienta de aprendizaje fundamental para su futuro, para su éxito, y para su vida de estudiante.

Pienso que debemos de ser conscientes de que nuestra realidad educativa está cambiando rápida y notablemente, y la educación y recursos educativos abiertos basados en las tecnologías, si no lo son ya, se convertirán pronto en algo imprescindible para todas las edades. Por ello, nosotros los docentes, debemos de garantizar que nuestros alumnos/as dispongan de las competencias digitales que necesitan para su futuro. Ya no es suficiente que les enseñemos a utilizar una aplicación o un programa informático; necesitamos poder enseñarles a crear sus propios recursos. Para esto es necesario que los docentes nos formemos permanentemente y que nos abramos a nuevos métodos y sistemas de aprendizaje, de manera que nuestros alumnos/as reciban una educación conectada con la vida real y no una realidad paralela.

Entiendo que el cambio es indisipensable y está teniendo lugar. Sólo cuando estos cambios se vayan haciendo más y más patentes conseguiremos que la administración "se suba al carro" y ponga más medios, y sobre todo, que ese campo de profesorado poco convencido vea que "ha de subirse" al tren. 

Está claro que existen muchas dificultades tecnológicas...pero no podemos dejar que estas dificultades nos aparten del necesario cambio metodológico. Es mas, aunque existen centros con grandes posibilidades tecnológicas en algunos de ellos no se ha producido el cambio metodológico. Entiendo que las nuevas tecnologías han de ser las herramientas que nos ayuden, y si estas herramientas en un momento dado nos fallan buscar otros medios. Como bien comentaba Marta Galán anteriormente, algunos de nosotros hemos tenido la suerte de experimentar flipped classrooms o nuevas metodologías en nuestro pasado de estudiantes, donde aprendíamos, trabajábamos y disfrutábamos por partes iguales, y donde no necesitábamos internet ni ordenadores. 

Además otro aspecto fundamental para mí es la formación permanente del profesorado, que debe partir de un cambio en nuestra perspectiva...debemos considerarnos en continuo aprendizaje y en continuo proceso autocrítico. Y ese cambio ha de ser personal, porque aunque haya un proyecto común en el centro si no se parte de un cambio individual no tendrá éxito. Ahora la cuestión es cómo hacer que este proceso reflexivo y de reconstrucción tenga lugar en una amplia parte del profesorado... Esa cuestión realmente se me escapa. Por tanto voy a empezar a actuar en lo local...  

Voy a empezar por el final; los cambios se van haciendo individualmente, a no ser que venga la administración a implantar algo por obligación (léase evaluación por competencias, programas informáticos de notas, informes, etc.) Somos muchos los profesionales que estamos interesados en renovarnos en nuestro quehacer diario, pero otros muchos, por diversos motivos, no pueden o no quieren, porque las novedades suponen un salto al vacío muchas veces y requieren un esfuerzo que no todos están dispuestos a hacer. Incluso a veces, querer sólo no es suficiente a causa de los numerosos problemas que nos encontramos (falta de recursos, fallos de conexión, búsqueda y selección de materiales,...) A pesar de todo, poco a poco se van instaurando cambios (métodos que se adaptan a las pizarras digitales, vídeos, canciones, recursos en la red); en mayor o menor medida todo el profesorado hace uso de algún recurso relacionado con las tecnologías, lo que no implica que estén dispuestos a ir más allá.

En cuanto al modelo de la "clase invertida", le encuentro algunos aspectos negativos a la hora de llevarla a cabo en nuestra realidad: el primero y principal es que no todo el alumnado dispone de ordenador, tablet o conexión a internet, lo que conllevaría discriminación y por otro lado, no todo el alumnado respondería por igual al trabajo en casa. 

Pienso que tarde o temprano los soportes digitales sustituirán al papel, es cuestión de tiempo aunque también de intereses políticos y comerciales. Los recursos abiertos son una forma de democratización del acceso a los conocimientos y sirven de complemento a todas estas nuevas corrientes basadas en las tecnologías. 

En definitiva, todas estas metodologías irán evolucionando y con el tiempo veremos qué parte de ellas se han sabido aprovechar, cuáles se han ido quedando en el camino y cuáles triunfan, o quién sabe, en un futuro las nuevas corrientes metodológicas darán como resultado una mezcla de todo ello.

He leído casi todo lo que se ha ido debatiendo y debo admitir que en lugar de reafirmarme en una opción ha servido para que valorara más aspectos contrarios a la misma.

En primer lugar tengo que decir que este curso me ha ayudado a conocer y reconocer otras estrategias y metodologías. Aunque use ordenador a diario, tenga perfiles en muchas redes sociales y vea más televisión por internet que en el televisor, todavía me han educado de la manera tradicional, incluido el máster de profesorado que hice a distancia y que se apoyaba en las nuevas tecnologías únicamente para ofrecerte el material y que no fueras al aula. Y por eso me resulta difícil comenzar a aplicar estrategias que desconozco y que nadie ha aplicado conmigo. Creo que el verdadero valor de redes como ésta residen en poder compartir esas experiencias y REAs que nos permitan acercarnos a las clases desde otra visión.

Por eso creo que también el cambio debe comenzar por nuestra visión como profesores. Me he dado cuenta de que tuve una asignatura en la universidad que era una flipped classroom, ¡¡y ni siquiera sabía lo que era!! La recuerdo como una de las clases que me exigían más trabajo, y de las que más aprendí. Aún así a veces pienso que el trabajo previo que exigía la asignatura supone un esfuerzo que muchos de mis alumnos en la secundaria no estarían dispuestos a aplicar y que quizás deba implicar un trabajo previo en niveles educativos anteriores.

La implantación de nuevas tecnologías en el aula se encuentra con muchos problemas, como bien decís, yo me encuentro actualmente en un instituto donde muchos alumnos no pueden comprar el libro y donde utilizar un cañón supone una planificación de semanas porque disponemos de pocas aulas con esa dotación. A pesar de mis ganas por aplicar muchas de las cosas aprendidas me doy cuenta de que materialmente es imposible, pero también empiezo a pensar que tenemos que avanzar en la imaginación para lograrlo. Quizás no pueda colgar un video en youtube porque muchos alumnos no pueden verlo, pero sí podemos crear un grupo de whatsapp y mandar el video por teléfono, aunque tengan que utilizar la red wifi del instituto para descargarlo.

Lo que me gustaría con esto es invitaros también a reflexionar que, igual que el cambio de clase tradicional a clase invertida, o la introducción de las TICs en el aula o el mobile learning, han necesitado de un proceso de implantación y de innovación podemos intentar ser imaginativos para darles la vuelta y aplicar sus fundamentos, aquello que realmente es novedoso, prescindiendo de lo que dificulta su uso.

Creo que es necesario que nuestros alumnos aprendan a navegar por el mundo digital igual que tienen que aprender a caminar por la calle, reconociendo signos de peligro y valorando cada cosa que encuentren en función de su utilidad y su veracidad. Ellos saben mejor que yo utilizar el ordenador y sus aplicaciones, pero probablemente yo sé mejor que ellos reconocer el valor de la información que localizan, y es lo que debo buscar enseñarles.

Por último me sumo a un comentario que ha expresado que el cambio de los libros por tablets no es tanto un tema económico del alumnado como un tema económico que afecta al mundo editorial. En mi opinión el libro escrito es una herramienta que no debe ser totalmente suplantada, al igual que la escritura a mano, pero sí puede ser apoyada con libros digitales que por tratarse de un soporte digital aportan más recursos simultáneamente (videos, actividades) de gran utilidad.

Entiendo que los Recursos Educativos Abiertos deben ser el punto de partida para esta sustitución de los libros de texto convencionales, sin embargo creo que es preciso tener en cuenta una serie de consideraciones antes de "lanzarnos" como sociedad a este cambio radical en la concepción de los materiales empleados por nuestros alumnos.

En primer lugar es preciso instalar una conciencia de uso responsable de los materiales existentes en la red y, más concretamente, de los derechos de propiedad que estos materiales pueden tener. Es evidente que las licencias tipo CC constituyen un avance a la hora de poder organizar recursos que sean "realmente" abiertos, pero opino que su introducción es quizá un camino que no está totalmente recorrido.

Por otra parte será preciso plantearnos de qué forma van nuestros alumnos a acceder a estos materiales. La realidad de la escasez de medios se impone. En algunos centros, en los que se apostó en su momento por introducir las TICS en las aulas los equipos obsoletos no hacen, en la actualidad, sino acumular polvo.

La sociedad percibe que estos recursos no han sido empleados adecuadamente, posiblemente porque estos equipos se instalaron " a la carrera" sin tener presentes las necesidades reales de los centros ni la disposición y formación del profesorado para emplearlos. En consecuencia,  en la actualidad, se mira con cierto desdén a las nuevas propuestas que plantean  la  "informatización" de las aulas.

 

Imagen de Javier PJ

En este curso he tenido noticias de la flipped classroom, o clase invertida, o al revés (esto de estar todo el día traduciendo….). Después de buscar, leer y releer resulta que hay que cambiar la organización de la clase y como se expone en uno de los muchísimos web que hablan del tema, “el orden de las actividades se altera y los niños empiezan el proceso de aprendizaje fuera del aula, para luego trabajar los conocimientos y ponerlos en práctica con el profesor.”

Bien, quizás sea algo escéptico, pero resulta que debemos confiar al alumnado una serie de materiales que deben trabajar en casa (¿?) para después trabajar en clase sobre lo que han aprendido solos… Puede que sea muy correcto desde el punto de vista teórico, pero me parece de muy difícil aplicación REAL.

Insisto, me parece difícilmente realizable, aunque también me gustaría estar equivocado. No sé si alguno de vosotros podrá darme detalles concretos o datos de experiencias propias que me ayuden a entender que es posible trabajar así…

Comprendo tus dudas sobre la posibilidad de llevar a un caso real las ideas de una flipped classroom. En todo caso creo que antes de optar por esta metodología con mi alumnado, es necesario analizar si sería posible llevarla a la práctica o no, qué ganaremos y qué perderemos.

Pero esto habría que hacerlo también con cualquier otra opción metododológica. A fin de cuentas, cualquier forma de enseñar va a ser probada en un caso real. Es decir, si opto por realizar ejercicios repetitivos a partir de una explicación previa por mi parte, que también es una posible opción metodológica, tendré que reflexionar si es la mejor opción para mi alumnado, si es factible y qué pros y contras conlleva.

En mi opinión, es inevitable elegir una metodología u otra. Pero a veces asumimos como normales ciertas formas de enseñar, tal vez por costumbre. Si se nos pide que probemos otras nos surgen dudas, pero esas mismas dudas deberíamos tenerlas con nuestras formas habituales de enseñar.

En ocasiones, además, los nombres con los que se etiquetan ciertas metodologías esconden prácticas que todos realizamos. Seguro que alguna vez has pedido a tu alumnado que se lea algunos contenidos para el día siguiente, y así trabajar luego sobre ellos. ¿No es eso a fin de cuentas, realizar una flipped classroom?

Imagen de Gorka Iturbe

Hola Javier.

Conociendo como conocemos el proceloso mar en el que trabajamos yo también creo que la aplicación real a nuestras clases resulta muy difícil. Vivimos una era de fetichización de las tecnologías en las que no somos capaces de discriminar lo bueno de lo prescindible, lo esencial de lo accesorio. En todo caso, podemos intentarlo

Creo que los Recursos Educativos Abiertos (REA) pueden ser perfectamente usados tanto dentro del aula como fuera. Creo que juegan un papel muy importante en el momento en el que nos encontramos, asistiendo a una implantación progresiva de las TIC'S en las aulas. Sin embargo, el camino a recorrer aún es largo.

Es evidente que las herramientas tecnológicas, así como el uso de internet aportan múltiples ventajas para facilitar la consecución de los objetivos educativos. Sin embargo, debemos ser realistas y conocer las limitaciones. 

Por un lado, la diversidad de docentes a la que nos enfrentamos, muchos han contado con formación en sus propios centros, otros han decidido autofinanciar su propia formación para aprender a usar estas herramientas, pero también hay otros compañeros que han decidido seguir con una metodología más tradicional. Creo que se hace necesaria u obligatoria la formación en nuevas tecnologías, pero también en nuevas metodologías (flipped classroom, etc.).

Por otro lado, los alumnos, también diversos, con distintos recursos económicos, perfiles sociales, inquietudes, motivaciones y capacidades. Muchos de nuestros alumnos no tienen recursos económicos suficientes para adquirir los libros de texto y tenemos que prestárselos; no todos tienen un ordenador personal y conexión a Internet, y no podemos dejarlos al margen del proceso de enseñanza. De momento creo que deberíamos contentarnos con una convivencia entre los libros de texto y las nuevas tecnologías.

Los medios técnicos que nos respaldan muchas veces no son los adecuados (equipos obsoletos, redes colapsadas, mal uso por parte de los usuarios…) y su coste de mantenimiento y adquisición es muy elevado. Y además, para el docente se hace muy complicado haber preparado una clase y no poder utilizar el ordenador y el cañón porque se están descargando las actualizaciones, internet no responde, etc. Como bien comenta Begoña, siempre hay que tener un plan B o C. Y para mí, la carrera hacia la meta se hace muy cuesta arriba con tantos obstáculos.

Desde mi punto de vista, se hace imprescindible contar con el apoyo y el respaldo del centro, por la necesidad de apoyo tecnológico, económico, formativo, etc. Debería ser un proyecto común del centro que implique a todos los departamentos, profesores, alumnos y padres. Aunque se pueden hacer intentos a nivel personal creo que lo correcto y enriquecedor es un proyecto común. Además, hay que empezar a ir cambiando poco a poco el ritmo de las clases, para lograr que el alumno empiece a tomar más interés por su aprendizaje, que tome mayor protagonismo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero sin abandonar los métodos de enseñanza más tradicionales.

 

 

 

En un principio, debido a que soy profesor de lenguas clásicas, el cambio de metodología se me hacía muy cuesta arriba: yo había aprendido de la manera traducional y mi miedo era reproducir ese patrón metodológico con mis futuros alumnos. Pero un buen día descubrí la plataforma de profesores de latín y griego CHIRON. Fue una auténtica epifanía. Profesores de todas España compartían los mismos miedos y preocupaciones que yo, pero además había algunos valientes que proponían una nueva forma de enseñar latín y griego. A partir de ahí empecé a investigar por mi cuenta, a confeccionar material (muy poquito a poco) y a cambiar mi punto de vista metodológico. Pasar de una metodología pasiva a una activa fue fundamental. Pero llegó un momento en que debía aplicar las nuevas tecnologías a mi quehacer didáctico diario y descubrí el uso de los blogs y de las nuevas tecnologías. Mi cabeza hervía ante las posibilidades que se me presentaban.

Pero entonces choqué con una realidad muy complicada: los centros en los que he ido trabajando a lo largo de mi vida laboral no han estado siempre equipados de recursos tecnológicos apropiados para aquello que yo quería hacer. Y eso era muy frustrante. Gracias a los dioses, esa situación ha ido cambiando y actualmente casi todas las aulas están adaptadas para usar las nuevas tecnologías.

El paso siguiente era animar al alumnado a cambiar su forma de aprender, a implicarlo en su propio proceso de aprendizaje. Y como todo, al principio costó mucho. Pero ellos mismos se convencieron al observar los resultados que optenían con esta nueva metodología. Bien es cierto que no he dejado totalmente apartado el método anterior, pero sí que intento cada vez más introducir elementos dinámicos en mis clases, muchos de ellos todamos de la herramienta flipped classroom. Y con ello animo a otros docentes que sean reticentes a hacerlo, que no lo duden: cuando vean los resultados, no volverán a dudarlo más.

Para mí, lo que sí ha sido una auténtica novedad es el trabajo compartido y la eliminación de las barreras del copyright aplicado a la enseñanza. El concepto de recurso educativo abierto me ha abierto los ojos (perdón por un chiste tan malo). Esta filosofía de trabajo, a lo que mueve en realidad es a compartir el conocimiento, las experiencias, y a hacer una labor educativa más global e interconectada. Lo veo con claridad: este es el futuro de la educación. Esto y la implantación total de las nuevas tecnologías en el proceso de aprendizaje del alumno.

Todo lo dicho anteriormente no debe llevarnos a pensar que las nuevas tecnologías sustituirán en un futuro la figura del profesor en el aula. El profesor será siempre un elemento esencial en la educación de los alumos: las nuevas metodologías y las nuevas tecnologías siempre serán una herramienta, una ayuda para el alumnado, pero nunca serán el sustituto del profesor. En definitiva, una tableta no será jamás un profesor.

Ojalá que todos estos cambios se plasmaran no de forma individual según qué profesores abracen estas nuevas concepciones. Todo este cambio debería ser un proyecto común de centro. Para ello la comunidad educativa se debería implicar más en el cambio, ser más abierta. Poco a poco se está conseiguiendo. Esa es la actitud que hay que seguir.

La primera pregunta que se plantea aquí es ¿si estamos preparados para ese cambio hacia el uso generalizado de las nuevas tecnología? Mi respuesta es claramente que no. Ahora, ¿sería conveniente empezar ya a plantear ese cambio? Mi respuesta es que sí.

Empezar quiere decir desde el principio, desde la formación obligatoria del profesorado. Pero no solo en el manejo de las nuevas tecnología sino especialmente en el cambio de metodología didáctica. Ahí mucho profesorado que está dispuesto a usar nuevas tecnologías: pone vídeos en clase, manda trabajos por internet, etc, pero su forma de enfocar las tareas es la misma de siempre. Al mismo tiempo todo este cambio debe ser a largo plazo, con un cambio en la legislación educativa y esto tendría que ser con una ley que se mantuviera durante muchos años. Cosa que ahora mismo en España parece una utopía.

El cambio de libros de texto por medio digitales creo que depende de las zonas, de los tipos de centros, de alumnos, etc. Habrá lugares en los que pueda ser una  alternativa real y otros no. De todas formas, en los primeres niveles, en Primaria, me parece adecuado continuar usando los libros de texto y escribir a mano.

Por último el uso de recursos educativos abiertos sí que me parece impresicindible. Es verdad que no tenemos mucho tiempo y, tal vez, no todos tenemos la misma habilidad para crear recurso, por lo que es muy importante que existan lugares como este en el que de una forma sencilla pueda acceder a diferentes materiales que han usado compañeros en sus clases y, que si los han puesto aquí es porque probablemente les ha parecido que la experiencia ha sido positiva.

En definita, palntearse grandes cambios de metodología con la entrada de nuevas tecnologías y nuevas formas de enfocar la enseñanza, sí claro que sí. Pero no para todo el mundo. Debe ser a nivel de centro haciendo una autoevaluación de sus características, con un equipo de profesores implicados, con uno padres dispuestos a colaborar, con uno alumnos que se consideren privilegiados por lo que le están ofreciendo, con una administración dispuesta a apoyar a esos centro en lo que necesiten. Si eso tiene exito y se generaliza en el futuro podría estar implicada una gran mayoría de centro y al resto se le podría obligar.

Por lo pronto está claro que muchos estamos poniendo nuestro granito. Ánimo a todos.

Mi experiencia como tal es reciente, todo empezo el año pasado tuve la gran suerte de contar con un grupo de alumnos muy buenos, pero había unos  cuantos a los que les costaba seguir el ritmo de clase. Entonces por casualidad empezamos a grabar vídeos que tenían más que ver con la tutoría que con mis asignaturas, estas experiencias fueron muy didácticas ya que aprendí mucho de mis alumnos además me dí cuenta de que tenían muchas destrezas en el manejo de herramientas informáticas, al final ellos me eneñaron a mí. Casi al final de curso me plantee que el problema era mio no de ellos y cambié los metodos. resultado todos aprobaron mis asignaturas.

 

Para este curso modifiqué el planteamiento y empece yo a grabar esos vídeos, al principio muy rudimentarios, de hecho todavía lo son, pero ahora las clases son más productivas, me centro más en lo que necesitan ya que mis explicaciones están colgadas en youtube y aprovechamos las horas de clase para trabajar aquellos conceptos que les son más dificiles de comprender.

 

Paso a contestar las preguntas:

 

Necesitamos equipos de trabajo por que es la única forma de implicar a más compañeros y así extender estas técnicas dentro de nuestros centros, al principio creo que vamos a tardar bastante pero poco a poco creo que podremos implementar los nuevos métodos y de esta forma mejorar mucho. No importan las críticas vacias, tarde o temprano será evidente que este es el camino.

 

El papel de los recursos será vital en los próximos años y todos tendremos que utilizarlos, no podemos tener a los alumnos sentados en sus sillas como estatuas, ellos tienen que participar en el proceso educativo.

 

Los libros de texto a medio plazo serán sustituidos  por nuevos dispositivos, el problema será cuantos de nosotros seremos capaces de aguantar ese cambio, por que llegará y no podemos esperar a que pase para empezar a formarnos, tenemos que estar preparados para entonces.

 

Problema principal a día de hoy es comprender, aprender y utilizar bien los recursos que preparamos, para mí lo más dificil ahora mismo es el tema de crear cosas sin contravenir leyes o licencias. Este tema tiene que ser uno de los que trabajemos más. No podemos trabajar y darnos cuenta luego de que el trabajo no sirve por que desconocemos las normas.

Cambiar el ritmo de clase, por supuesto, los resultados son evidentes desde el minuto uno. Nuestros alumnos son personas y saben apreciar las nuevas formulas, ponerse delante de un libro durante horas ya no es posible para ellos cuando tienen información por doquier, hagamos que nuestra información este disponible las veinticuatro horas del día.

Conexión entre los centros, esto lo veo como algo vital es tan viejo como "el cuatro ojos ven más que dos" imaginemos lo que pueden hacer cientos de docentes unidos, no tendríamos límites.

Formación y motivación, aquí soy pesimista no todos tenemos las mismas inquietudes y lo siento por la crítica, muchos hemos optado por este trabajo por el horario y las vacaciones. Van a ser pocos los que esten dispuestos a cambiar si no se les dan razones de peso que puedan palpar desde un inicio.

El cambio debe ser individual para luego de forma progresiva pasar a grupos de trabajo y como fin último implicar a todo un centro. Esta tarea será muy dificil, pues como ha dicho Begoña muchos de nuestros compañeros piensan que estamos jugando a videojuegos y que el método decimonónico es el único viable.

Mi conclusión, los cambios los inician pocas personas pero al final se extienden por toda la sociedad.

Mucho animo a todos, ahora somos unos cuantos aislados en nuestros centros, pronto seremos equipos bien formados y antes de que nos demos cuenta estaremos cambiando el modelo educativo de este país.

Imagen de Bego Ruano

Yo al igual que Curro Martínez llevo varios años inmersa en el mundo de las Tics desde que en una conferencia vi todas las posibilidades que un blog podía aportar en la Educación y sobre todo cuando escuché la siguiente frase cuyo autor desconozco pero que he adoptado como edeología :" Somos profesores del siglo XX de alumnos del siglo XXI con metodología del siglo XIX" ¡Era cierto!

No creo que el profesorado creamos que las nuevas tecnologías sean malas o inútiles, sino que nos dan miedo, porque no las controlamos y sabemos que nuestro alumnado en muchas ocasiones nos dan mil vueltas. El entrar en clase con un libro bajo el brazo nos da seguridad, controlamos todo:contenido y continente.

Lo malo del uso de ciertas tecnologías es el escaso u obsoleto equipamento que hay en los centros. La Red de Internet se cae cada dos por tres, los ordenadores no están actualizados, se quedan sin batería cuando menos te lo esperas y no todos al mismo tiempo,...Así qe siempre hay que tenr un plan b y a veces hasta un plan C. Pero vivimos en el siglo XXI y nuestronalumnado debe vivir y saber moverse por la realidad que le ha tocado vivir. Además con la crisis económica que estamos sufriendo en muchas casas han tenido que eliminar el acceso a Internet y la Escuela es el medio para no descolgarse. Sin olvidar que la utilización de por ejemplo flipped classroom permite que cada alumno pueda tener su propio ritmo de aprendizaje, de que alumnado de zonas rurales donde en invierno se quedan aislados no pierdan clases o que alumnado enfermo no de por perdido el curso,

Lo que más me molesta, incluso más de tener que tener plan B y C, es el soportar ciertos cometarios de colegas cuando ven el uso de esta metodología en clase: ¡ah, ya están jugando! ¿Pero, cómo se atreven a hacer ese tipo de obsevaciones con el trabajo que hay detrás de cualquier actividad de este tipo?

Perdamos el miedo y no andemos por el mundo con orejeras. El mundo ha entrado en una nueva era y ¿la educación?

Hola Begoña.

Estoy muy de acuerdo contigo, estoy harto de pamplinas y de escuchar "tu todo lo solucionas con vídeos y ordenadores", estoy seguro de que esa gente está viendo ahora mismo el salvame y nosotros delante de nuestro ordenador trabajando.

Sabes que te digo, a seguir trabajando seguro que lo notas en tus clases, para mí este año está siendo genial sobre todo con mis alumnos todo me va mejor y sabes por qué, pues por que estoy utilizando herramientas que antes ni conocía. Pero claro en casa me tengo que apretar los machos para llegar el lunes con todo preparado.

Mucho ánimo.

Imagen de Curro Martinez

Personalmente, llevo varios años inmerso en el mundo de las nuevas tecnologías en relación con el uso educativo y considero que la escuela debe adaptarse al entorno y conectar con la realidad de los alumnos a los que intenta educar.

Todos sabemos que la escuela va  a años luz por detrás de la realidad social. Se suele decir que si alguien del siglo XIX utilizara la máquina del tiempo y avanzara hasta nuestro siglo XXI se sentiría totalmente desconcertado y perdido, hasta que entrara en una escuela, en donde si se sentiría como en casa, pues reconocería todos los elementos que conforman la misma. Esto parece una exageración, pero en el fondo no lo es.

Hay un aspecto que es necesario considerar sobre los cambios generacionales. Nosotros pertenecemos a la cultura escrita. Nuestra generación se ha formado con el libro impreso, con horas y más horas en la biblioteca escarbando en la bibliografía de una determinada materia. Nuestra primaria y estudios del Bachillerato Unificado Polivalente se hizo a golpe de Laroussse, Monitor, Salvat o la Espasa. Incluso los que, una vez que accedimos a la función docente, nos atrevimos a usar los ordenadores en las aulas y aprendíamos programación o un incipiente HTML teníamos que tirar de espesos manuales, más gordos que el libro de Petete. Sin embargo, en la actualidad, las nuevas generaciones pertenecen a la cultura de la imagen y de la instantaneidad: todo lo tienen a golpe de ratón… Y como en todo, hay cosas buenas y cosas malas. In media virtus, decía el sabio y sabio es.

Hoy creo que existe una desmedida atracción por las nuevas tecnologías: nos  envuelven, nos atosigan, padecemos de una obesidad informativa. No hablamos, whasapeamos; nos dejamos atrapar en la red de las redes sociales.

Pienso que, como los buenos caldos, hay que dejar reposar las tendencias. Esperar calmosamente que los posos se depositen y se decanten, pasen las modas, sobre todo esa de tildar los conceptos  con anglicismos, que, como en el deporte, a la gimnasia de toda la vida se le llama ahora cross-fitness, o al correr, running, y siempre se ha hecho levantando un pie y luego el otro con un ritmo un poco más rápido de lo normal. En esto de las NNTT pasa algo parecido: demasiado anglicismo.

Bueno, dejémonos de discursos. Puesto que estoy de acuerdo con la implantación de las nuevas tecnologías en el aula, aquí dejo mis respuestas a los interrogantes que se plantean en el curso REA_ lenguas:

1.-Sobre la necesidad de equipos.

Es mucho más económico para las familias e incluso para las becas que proporcionan las administraciones públicas la adquisición de tabletas que de libros de texto. El problema consecuente del mercado editorial es otra historia.

2.- Sobre el papel que desarrollan los recursos educativos abiertos en el cambio metodológico.

No cabe duda que internet supone una revolución ideológica y del pensamiento de igual parangón que la que supuso la Ilustración. En el plano del conocimiento, la wikipedia se alumbra por el filantropismo. En este sentido, los REA siguen esta senda de conocimiento compartido y colaborativo.

3.-¿Son las tabletas y móviles los soportes que sustituirán a los libros de texto?. ¿Pueden convivir?

Los dispositivos móviles sustituirán a los libros de textos y los libros digitales desbancarán a los libros impresos. Es una cuestión de tiempo y de evolución  tecnológica. Con el cambio no se pierde nada, al contrario, se gana (el escrito tradicional no admite el hipertexto, por ejemplo). Preservar el libro impreso es una cuestión puramente estética y romántica.

4.-¿Cambiamos el ritmo de las clases con las NNTT?

Cambia el medio, pero la finalidad es la misma. Es una cuestión de costumbre. No hay que dejarse llevar por las modas y la novedad.

5.-Acerca de la formación y motivación de los profesores.

Todavía hay muchos profesores y profesoras que se les indica que cierren o abran la ventana y se levantan para abrir o cerrar la ventana para que entre o no entre el aire.

6.-¿Se puede hacer un cambio de este tipo individualmente o debe ser un proyecto común del centro?

No cabe duda de que, como en todos los aspectos de la educación, hay que hacer las cosas bajo un proyecto común, con unanimidad de criterios y con proyectos interdepartamentales.

Son, de momento, muchos impedimentos (algunos insalvables) los que subyacen para que haya una implantación real de estas enseñanzas, tan INNOVADORAS como ATRACTIVAS. 

Cierto es que el sistema educativo está anclado en el pasado, pero..... ¿es que  no son demasiados aspectos los que hay que "invertir" primero para comenzar?. El más importante, el de la sociedad en que vivimos: nuestra cultura o "infracultura", la familia, los alumnos, los profesores/as -¿por qué no?, las TIC que todavía no llegan a  los centros como  nos gustaría. Corroboro lo expuesto por Cristina Ruiz, respecto a la existencia de  alumnos/as que no tienen los recursos para disfrutar de un teléfono inteligente, ni tan siquiera internet en casa y hasta a algunos.... hay que prestarles los libros de texto - y eso que nadie ha hablado todavía de una pandemia llamada "crisis". ¡Vaya hombre, ya ha salido!

Tal como se suceden los acontecimientos, ¿No correríamos el riesgo de crear una educación de 2 velocidades?. ¿De los que NO pueden llegar y de los que SÍ?

Por otra parte, la enseñanza donde la CREATIVIDAD esté al mismo nivel que la  FORMALIDAD , de momento es una utopía. ¡Claro que es un proceso lento!, pues esa inversión  tiene que ser INTEGRAL, desde la educación de base hasta la "intouchable" Universidad (incluido su acceso), y ahora hemos generado otro problema ....¿quién le pondrá el cascabel al gato?.

¡Ves como te dije que va para rato......!

Trabajo en un centro privilegiado: casi todas las aulas de ESO tienen pizarra digital y conexión a internet, conexión que no siempre va bien ya que el mundo rural todavía es así. La mayoría de los alumnos disponen en casa de ordenador y conexión pero sólo la mayoría por lo que, para no agravar diferencias, no te permites pedirles para casa tareas que requieran algo digital.

Respecto al profesorado, nos vamos concienciando poco a poco pero aún queda mucho trabajo por hacer ya que, aunque las nuevas generaciones de profesionales están más puestas al día, con el tema digital pronto te quedas desfasado. Y cuando llevas un ritmo en la clase y estás usando todos los medios a tu alcance, de repente al día siguiente no va la conexión y te tira por tierra todo, como le pasó esta semana a una compañera de Tecnología, que está ya acostumbrándose a preparar dos clases por día:  una en la que los alumnos trabajan con los ordenadores y otra  por si no hay conexión

Como proyecto de centro se podría plantear usar tabletas cedidas a los alumnos pero la inversión es importante y, si el profesorado está motivado y preparado merecería la pena pero la preparación lleva mucho trabajo y un cambio de concepto importante en todos los niveles. Aunque, desde luego, los alumnos estarían más motivados porque ya están acostumbrados a obtener información de manera rápida y la clase tradicional es muy estática.

 

Cambiamos el ritmo de las clases.
http://www.theflippedclassroom.es/ . ¿Estudian en casa y dedicamos la clase a otra cosa?

Como ya he comentado en una nota en otro espacio de Procomún, me parece una buena iniciativa, innovadora, atractiva, pero, hoy por hoy, una utopía.

Muchos de nuestros alumnos (cada vez más) no tienen recursos para comprar ni los libros de texto convencionales. Sus familias tienen que acudir a los bancos de libros que se han creado en algunos centros para que sus hij@s tengan acceso a la enseñanza igual que el resto de sus compañeros. Muchos otros tienen también problemas para ofrecer a sus hij@s una alimentación adecuada. Está claro que estos alumn@s no van a tener a su disposición en casa un ordenador y una conexión a Internet. Ambas cosas son muy caras, demasiado caras. ¿Qué hacemos entonces con ellos? Una solución podría ser optimizar los horarios escolares, a mi parecer, demasiado cargados de horas innecesarias. Así se podrían utilizar estas horas para  que los alumnos con pocos recursos económicos tuvieran acceso en el propio centro a internet y a los ordenadores.

Por otra parte, aquí hay algo que no encaja. ¿Dónde quedan todas estas propuestas innovadoras en una reforma educativa como la planteada en la LONCE en la que volverán a predominar los contenidos, las clases magistrales y los exámenes?

¿Sustituirán las tabletas y los móviles a los libros de texto? Sinceramente espero que no. Qué duda cabe que son de gran ayuda y muy atractivas por las posibilidades que ofrecen, pero creo que son eso,  una ayuda, y que no deberían sustituir al libro.

Los libros son erraminetas de trabajo más fáciles de ver y utilizar, más permanetes, permiten que se les utilice como soporte, por ejemplo, de subrayados y anotaciones, no necesitan baterías ni actualizaciones. Por otra parte, no todas las familias pueden adquirir tabletas o móviles con prestaciones adecuadas, y la administración no parece que vaya a hacerlo de modo universal.

Creo que lo ideal es la convivencia de ambos soportes.

odos estos conceptos que estamos manejando en este y otros cursos (REA, mobile learning, elearning, flipped classroom, MOOCs,...) no son más que un ejemplo de los cambios tan importantes que se están produciendo en la enseñanza del siglo XXI. Desgraciadamente, aún seguimos practicando en el aula un modelo de escuela que da respuesta a las demandas de la sociedad industrial, pero no a la sociedad de la información y el conocimiento. Los docentes como yo, con unos cuantos años de experiencia, e incluso los que están empezando la profesión, suelen emplear una metodología que es una copia de los profesores que fueron para nosotros modelos de enseñanza en nuestra época de aprendices.

En realidad todos estos nuevos enfoques, resultado de las posibilidades que las nuevas tecologías han introducido en el aula, se basan en una enseñanza con una metodología mucho más activa para el alumno, ayudándole a crear su propio conocimiento, enseñándole a pensar, a ser crítico, para dejar de ser un mero recptor de conocimientos ya creados, y transmitidos desde el punto de vista del profesor. Los REA van más en consonancia con la línea del profesor-mediador, del aprendizaje constructivista, del andamiaje en la enseñanza. Creo sinceramente que el problema de que este enfoque de la enseñanza, acorde con las necesidades de la sociedad del siglo XXI, sea implementado con éxito no está en los alumnos. El verdadero problema está en la formación del profesorado. Hemos de admitir que el profesorado no está lo suficientemente formado para cambiar por completo una metodología que, por otra parte, lleva siglos utilizándose, desde la época de la metodología Lancasteriana. ¿Cómo se puede solucionar esto? Es necesaria una política de formación totalmente distinta a la actual. Es muy importante que tanto la administración como el profesorado tengan presente que en la formación y en la actualización de metodologías didácticas está el presente y el futuro de la enseñanza, y por lo tanto, a partir de este reconocimiento, tanto administración como profesorado deberán obrar en consecuencia.

La introducción de la REA en nuestras aulas genera una serie de cuestiones a las que no somos ajenos aquellos que trabajamos, y también sufrimos, los tímidos intentos institucionales para su puesta en marcha en nuestros centros. Los obstáculos son enormes. Algunos de ellos inevitables. La inmensa mayoría del profesorado somos hijos de la Galaxia Gutemberg y el uso de las TIC no pasa de ser en la mayor parte de los casos un tímido reciclaje que se limita a utilizar recursos que fomentan la pasividad del alumnado reemplazando a los viejos mapas murales y las proyectores de transparencias y diapositivas. La introducción del Mobile-Learning o el Flipping Classroom no sigue sonando a pura heterodoxia: ¿Móbiles en el aula?

Los nuevos retoños del profesorado no están mucho mejor. Conocedores y usuarios privilegiados de las nuevas tecnologías han tenido que sufrir un sistema educativo universitario que todavía sigue anclado en los viejos sistemas. ¿Existen planes serios para fomentar y desarrollar la formación en nuevas tecnologías de nuestros futuros maestros y profesores?

No podemos rendirnos ante esta situación tan sombría. El profesorado desconfía pero no es tonto. Tiene ojos en la cara y ve como sus hijos y alumnos viven eternamente pegados a móbiles y a las pantallas de sus ordenadores. Los vídeos de youtube compiten con la televisión con éxito. La resignación no es posible y debemos actuar rápida y claramente. ¿Cómo? Señalo algunas ideas a continuación.

- Al igual que en la enseñanza de idiomas las nuevas tecnologías deberían tener un plan estructural integral para su puesta en funcionamiento en el medio y largo plazo (5, 10 ó incluso 20 años). Dicho plan tiene que implicar a la enseñanza universitaria encargada de formar a nuestro profesorado, desarrollo de materiales, dotación de los centros...

- Es preciso divulgar entre el profesorado las virtudes de las nuevas tecnología con especial atención a las favorecen una participación activa del alumnado.

- Hay que cambiar el chip. Todos los días entran a escondidas decenas de móbiles en nuestros centros. Hay que hacer del defecto virtud. Hay que valorar estrategias que permitan utilizar aplicaciones educativas en el aula o para realizar trabajos sin que interfieran en las dinámicas de enseñanza-aprendizaje.

- Fomentar de forma realista proyectos de centro de uso de Recursos Educativos Abiertos. Dicho fomento deberá estar basado en la práctica y en la divulgación de experiencias realistas y verdaderas.

- Por último debemos analizar que papel juegan o deberán jugar los viejos recursos en la educación de nuestros jóvenes. Debemos preguntarnos si son realmente necesarios o simplemente era lo mejor de lo que se disponía en un momento determinado de la historia educativa. Si como creo yo los viejos recursos son realmente necesarios no sólo deberemos buscar un nuevo lugar para las REA divulgados y trabajados con las TIC sino también para los libros de texto, los cuadernos y los bolígrafos. El planteamiento deberá ser de conjunto, no como hasta ahora en el que los recursos TIC se van abriendo paso a empujoncitos para hacerse un hueco.

 

Considero muy positivo el uso de la tecnología más al alcance de nuestros alumnos y que para ellos resulta más habitual y accesible como son los teléfonos móviles y también el uso de cualquier otro instrumento o soporte informático que les ayude en su proceso de aprendizaje. Sin embargo creo que efectivamente no existe la preparación adecuada por parte del profesorado para introducir dicho aspecto en las aulas a día hoy. Creo que tendría que tratarse de un proyecto a largo plazo, incluyendo en el Master de formación del profesorado o equivalente horas de formación tecnológica al respecto. Veo muy difícil cambiar hábitos ya adquiridos en el profesorado, sobre todo teniendo en cuenta el abismo que representa para muchos el salto a las nuevas tecnologías con la era digital. 

Estoy totalmente de acuerdo: la mayor parte de nosotros nos cuesta dar el salto digital. Lo peor para mí es que los nuevos profesores y profesoras en muchos aspectos no vienen con una formación muy distinta a la nuestra. Es preciso el proyecto del que hablas para torcer la evolución actual.

Como pone en mi perfil de twitter @rgarci53, mi primer PC fue un Amstrad PCW que no tenía disco duro, arrancaba con disquettes y el monitor era de fósfor verde. Era el principio de los años 90. Desde entonces llevo intentando incorporar a mi labor docente los recursos que las TICs, explorando sus posibilidades e intentando ser transmisor de ese entusiasmo personal. Precisamente, con el paso del tiempo y la acumulación de experiencias, mi visión y mi entusiasmo sobre la utilización de Recursos Educativos en la escuela ha ido cambiando. Me explico. Al principio, las posibilidades que nos daban los ordenadores eran muy limitadas; sin internet y casi sin materiales didácticos las opciones se vinculaban al entorno ofimático (hacer una redacción, una carta, trabajar con las hojas de cálculo con el famoso DBASE III, etc). No cabía una aplicación directa ni en el entorno escolar ni como recurso fuera de él. El aprendizaje era ¡programar en MS-DOS! No obstante el entusiasmo suplía la falta de recursos. Avanzando en el tiempo y ya con más programas, el reto, al principio, no fue "enseñar a los alumnos informática" sino "enseñar a los profesores" para que estos se enfrentaran a algo tan desconocido como novedoso. Ese enfoque me llevó durante años a convertirme en voluntario formador de mis propios compañeros para que éstos,  a su vez, formaran a los alumnos. Grave error. Sólo conseguí que mis compañeros, sistemáticamente, por falta de interés y práctica quizás, olvidaran al día siguiente lo que intentaba enseñarles el día anterior. Mientras, a un ritmo de progresión geométrica, los alumnos no recibían el aprendizaje de mis compañeros sino que se mimetizaban y crecían al mismo tiempo que la propia tecnología. Con ello, lo único que conseguíamos era SIEMPRE ir detrás del alumnado respecto a su aprendizaje en TIC. 

Llegados a este punto, la conclusión es, como suponéis, que los "inmigrantes digitales" no podemos ya no solo enseñar, simo nisiquiera competir con la evolución de los "nativos digitales". La solución es "subirse a su ola" y dejarnos llevar. Ser facilitadores de recursos y aprovechar lo que tienen en la mano. Aprovechar Instagram, Twitter, Whatsapp, Youtube, Facebook, los REA... En estos momentos da igual crear, compartir o aprovechar cualquier tipo de recurso, sea abierto o comercial. El caso es encontrar las posibilidades de cada uno de ellos para que sean atractivos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Nos debemos manejar con lo que tenemos al alcance de la mano y aprovecharlo. Habrá, como se dice al inicio de este debate, lugares donde haya ordenadores y otros donde no, donde haya una buena red wifi y donde no, donde los padres entén técnologicamente al día y donde no, colegios bien dotados y otros sin apenas recursos o con recursos obsoletos. Da igual. Aquel entusiasmo del que hablé al principio hoy se ha convertido en una permanente inquietud  por "estar al día". Los REA son necesarios si de verdad sirven para algo en nuestra labor docente. Esta frase de perogrullo quiere recoger esa sensación de que hay mucho de superficial y de paja en todo lo que se crea, se desarrolla y se comparte. Necesitamos, a diario, encontrar lo que nos facilita y no lo que nos dificulta nuestro trabajo diario. En la simbiosis entre "lo tradicional" y "lo nuevo", entre la clase magistral y la "flipped classroom", la pizarra verde y la pizarra digital, deben intervenir los factores sociales adyacentes a la realidad de cada profesor. Y sin embargo nada es imprescindible y todo es necesario. ¿REAs?... Sí, claro... pero sin agobiar....

Creo que el uso de los REA es una opción a considerar para introducir un cambio en la metodología educativa, de otro modo no estaría aquí.

Dicho esto, opino también que el profesorado está haciendo un esfuerzo muy importante para crear, compartir y usar recursos empleando para ello medios no siempre suficientes: la dotación de los centro deja que desea; el trabajo de investigación y preparación se hace fuera de horario, gratis et amore.

Éstas son cuestiones que se deberían contemplar en el caso que se pretenda una actualización metodológica y una mejora en la calidad y los resultados educativo. Por supuesto que estoy totalmente a favor y me entusiasma lo que hago, pero a veces es una travesía en el desierto:

Imagen de Mari Paz Jiménez

En mi opinión, el uso de los REA es una oportunidad para acercar la escuela con el mundo de los alumnos. Hoy en día, hasta mis alumnos de 4º de Primaria hablan de lo que es un #hashtag, wikis, blogs, Google Docs...de hecho, creo que es fundamental incluirlo en el aula. 

No obstante, sigue siendo un tema que no todos los docentes abarcan. Yo he crecido con estos avances, pero entiendo, e intento ayudar con lo que conozco, a mis compañeros menos "formados" en estas tecnologías. Lugares de encuentro como éste pueden aportarnos grandes ideas (acabo de aprender lo que es una flipped classroom y estoy deseando poner en práctica lo que he encontrado, por ejemplo).

La utilización de recursos educativos abiertos en el aula es una metodología que ofrece una gran cantidad de oportunidades para optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje.  En primer lugar, constituyen una alternativa novedosa a la metodología docente tradicional, poniendo en juego las TIC y aumentando la motivación del alumnado. Además, de por la novedad del recurso, la motivación del alumnado también se ve acrecentada por el papel activo que debe adoptar ante el recurso, debiendo interactuar con él en lugar de limitarse a ser un mero espectador pasivo, e incluso podrían confeccionar algunos de estos materiales para que fuesen utilizados por sus compañeros.

No obstante, y pese a la idoneidad del recurso, nos encontramos con ciertas trabas a la hora de hacerlo aplicable a las clases actuales. En primer lugar podemos mencionar la escasez de equipos informáticos suficientes para poder utilizarlos. La mayoría de los centros actuales cuentan con pocos equipos que, en ocasiones, son además antiguos y poco operativos. Además, la calidad de la conexión a Internet deja mucho que desear en muchos casos. Estos dos aspectos suponen la principal traba, por lo que debería ponerse en marcha por parte de la Administración un programa de mejora de estos aspectos para garantizar el uso de estos recursos. La alternativa consistente en el empleo de equipos (tablets o portátiles) de los alumnos podría ser otra opción, pero presenta la desventaja de que el profesor no puede garantizar que los alumnos traigan el equipo cuando sea necesario, además de suponer un desembolso por su parte al que no todas las familias pueden hacer frente.

El otro gran obstáculo que nos encontramos es la formación del profesorado, escasa en general en lo que concierne a este tipo de recurso (incluso en informática en general), por lo que debería fomentarse la formación en este sentido. Es algo que resulta imprescindible si tenemos en cuenta la sociedad de la información y la comunicación en la que vivimos y en la que tenemos que educar a nuestros alumnos. Está claro que estos recursos se pueden utilizar de forma individual por un solo profesor, pero el resultado será mucho más enriquecedor si se establece como una metodología docente consistente entre las diferentes materias, lo que hará al alumno percibirla como una forma natural de aprender y de utilizar la información de la web.

En resumen, los recursos educativos abiertos se presentan como una herramienta con gran proyección y grandes beneficios docentes, pero todavía es necesario un esfuerzo mucho mayor de la administración y de los propios docentes para que se convierta en una realidad efectiva dentro de nuestros centros.

Aunque estoy muy a favor de la introducción de las nuevas tecnologías en el aula, y soy el primero que las utilizo continuamente en el ámbito privado, pienso que en muchas ocasiones creemos vivir en un mundo mucho más perfecto de lo que yo veo cuando nos planteamos su papel en el aula.

¿Sustituir a los libros de texto? ¿Estudiar en casa y dedicar la clase a otra cosa?  Ojalá llegue el día, pero hoy por hoy, a mí me parece francamente utópico.

En los centros de trabajo que yo conozco, y no son pocos, lo primero que falla es la técnica. Por supuesto que hay Internet y aulas bien estructuradas para el uso de equipos informáticos o tablets. Pero no es menos cierto que todo esto falla con más frecuencia de la debida. No es nada raro estar varias horas a la semana sin Internet.  A veces se está un mes sin fallos, y a veces no para de fallar en cuestión de pocos días. ¿Qué hacemos entonces? ¿Volvemos atrás, al antiguo papel y boli? ¿Sabrán los niños de las nuevas generaciones, volver atrás? ¿Serán autosuficientes sin “las nuevas tecnologías”?  

Francamente, yo creo que nos quedan muchos años para que podamos plantearnos de forma realista ese trasvase.

Hoy por hoy, con el perfil actual de buena parte del profesorado y con la “técnica actual”, yo creo que los recursos educativos abiertos a través de las nuevas tecnologías están más como herramientas puntuales de apoyo a los métodos tradicionales, que como verdaderos  eferentes del aprendizaje. Y ojo, espero que eso cambie. Pero de momento, no lo veo factible.

Insisto, sí que  los considero un recurso muy útil e interesante. Pero de apoyo, nada más.

Pero en un ejercicio de imaginación supongamos que todas las dificultades técnicas se superan y también los posibles problemas de conocimientos del profesorado:  El aprendizaje a través de las nuevas tecnologías y mediante la utilización de recursos abiertos es viable.

¿De verdad es creíble la idea de aprender en casa y dedicar la clase a otra cosa? En algunos casos, quizás. Pero de nuevo, y sintiéndolo mucho, no acabo de verlo. No dudo de que habrá estudios y experimentos muy exitosos con esos modelos de aprendizaje.

Pero si volvemos al mundo real, al que yo conozco…  puff. Hay muchísimas familias en las que los estudios de los hijos no son una prioridad. El ambiente de estudio en casa es, por decirlo suavemente, “poco adecuado”. Cualquier cosa relacionada con el aprendizaje es cosa del profesor y de las escuelas e institutos. No tarea paterna. Hablo de algunos casos, no de todos. Por supuesto que hay padres y familias preocupadas, faltaría más. Pero quiero dejar claro que, por mi experiencia, los casos negativos no son un número marginal.

Y con el actual panorama económico, más preocupaciones para los cabezas de familia, y menos tiempo para apoyar actividades “no remuneradas” como los estudios de los hijos. ¿Duro, pesimista, cínico? Puede ser. Pero ocurre. Diariamente. Y salvo que podamos mágicamente cambiar el ambiente en un porcentaje nada despreciable de hogares, la verdad, difícilmente implantaremos este método.

Igual me llueven palos por mi manera pesimista de ver todo esto.  Lo entiendo. Pero bueno, que es mi opinión y que ojalá sea una equivocada. Y que todo evolucione rápido y vaya genial.
Pero me temo que en España, aún tendrán que pasar algunos años…  

Cándido, estoy completamente de acuerdo contigo en la mayoría de las cosas que planteas. Las NNTT están ahí fuera, en la sociedad, y la escuela no puede taparse los ojos y hacer como que no existen, pero pensándolo fríamente aún nos queda mucho tiempo y camino por recorrer hasta que sean parte del paisaje activo del aula. Los centros están poco dotados económica y humanamente, por lo que muchas veces la falta de medios se suple con entusiasmo y las propias aportaciones de los docentes. Pero no es menos cierto que una buena parte del profesorado vive ajena a las NNTT, bien por falta de interés o por la escasa oferta formativa a nuestro alcance. 

Por otro lado, el papel cada vez más delegador de las familias hace poco viable la idea del aprendizaje en casa, por lo que el panorama no puede ser más desalentador.

Así que, ya ves, por mi parte no te llevas un palo, sino un "comparto tu visión", así que en el caso de que las cosas se pongan feas, los recibiremos a medias. 

Saludos

Nuria

Imagen de Lorena Garcia Toyos

A la hora de la utilización de los Recursos Educativos Abiertos en el Aula, podemos encontrar una fuente de recursos que si bien en algunos casos podría ayudarnos a sustituir los libros de texto, en otros puede sin duda complementar los materiales utilizados en el aula.

En algunos casos, resulta complicado sustituir los libros de texto, al menos por el momento, pero sin duda la utilización de los REA y la realización de bancos de recursos abren un abanico de posibilidades que en un futuro podrán acercarnos a la sustitución de los libros de texto y a un aprendizaje más individual y significativo.

Parece que se impone la idea del profesor como facilitador de acceso a la información existente y compartida y, por otra parte, de creador de contenidos que permita canalizar la tarea docente de forma más libre y consciente en la adquisición de las habilidades básicas por parte de los alumnos.

Por otra parte, algunos de los hechos que se aventuraban como seguros años atrás, fruto de la revolución tecnológica, no han terminado de verificarse y, por contra, han aparecido nuevos fenómenos que no sabemos si serán flor de un día o vienen para quedarse definitivamente con nosotros. Hace tres años escuché en una charla a una especialista educativa, con rotundidad, que el libro de texto tenía sus días contados. Que en dos años no habría libros de texto. De eso hace ya uno, Y la realidad no parece que vaya en esa dirección. La inclusión generalizada de los dispositivos móviles en la escuela dista mucho de ser una realidad cuando en la mayoría de los centros está prohibido su uso.

Para mí tienen que suceder tres hechos para se pueda decir que el cambio tecnológico es completo:

a) Formación del profesorado que conciencie al profesor que no hay cambio tecnológico eficaz si no hay cambio metodológico.

b) Mejorar las infraestructuras tecnológicas en los colegios (mejorar el ancho de banda, equipos más robustos y autónomos, rápido servicio de mantenimiento, etc).

c) No hay cambio sustantivo si no hay equipo que lo lleve a cabo. El "francotirador” hará proyectos atractivos, pero no será significativo. 

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Esta es una de las frases más conocidas de Albert Einstein, que nos sirve perfectamente para aportar ideas para el debate. Cuando observo a mi hija DE CUATRO AÑOS, manejando con toda soltura el ipad en un centro comercial, me doy cuenta de que nos encontramos ante una herramienta de gran valor educativo. Los niños y adolescentes actuales son ya todos ellos nativos digitales, por lo que la incorporación de estas herramientas a las tareas docentes es más una necesidad que una opción. Por supuesto, hay bastantes cuestiones que resolver: el equipamiento de los centros, el criterio exclusivamente comercial de los editores de libros de texto, la formación de los profesores y un  largo etcétera. 

La irrupción de las tecnologías móviles (MP3, PDA, iPad, eBooks, teléfonos multimedia, etc.) en la sociedad está repercutiendo de forma especial en la vida de nuestros jóvenes, lo cual exige una adaptación en la forma de trabajar de los docentes. Debemos intentar integrar los dispositivos móviles, especialmente el teléfono móvil, como herramientas educativas dentro y fuera del aula. El teléfono móvil se ha convertido en el medio de comunicación más extendido en el mundo superando a la prensa escrita, la televisión e Internet. En España tenemos más teléfonos móviles que habitantes y esta cuarta pantalla, omnipresente en nuestras vidas, con sus múltiples prestaciones y funcionalidad creciente es una potencial herramienta educativa que puede ser explotada como recurso didáctico.
 

Imagen de jorge Cepeda

El mundo de la enseñanza está cambiando rápidamente y los docentes debemos adaptarnos para no perder el tren. Cada vez se nos exige más y cuando comenzamos a adaptarnos a la nueva situación surgen nuevos cambios. La incorporación de las nuevas tecnologías supuso un primer choque, controlar los programas y herramientas, después vino elaborar materiales: presentaciones en power point, uso de la pantalla táctil, de internet en el aula, la web2.0, de ordenadores para los alumnos y ahora los REA... que será lo próximo, aprender por el móvil y desde casa? Paralelamente con el uso de las TIC ha ido cambiando el rol del profesor y las exigencias profesionales, ya no basta con saber historia o mates, hay que tener numerosos conocimentos en otras disciplinas, saber hacer presentaciones de los temas, elaborar un blog, comunicarse por e: mail o por whatsupp  con los alumnos, dar la clase en inglés si quieres dar enseñanza bilingüe, cambiar la metodología del profesor tradicional basado en un aprendizaje pasivo con un libro de texto a un aprendizaje del alumnado activo, colaborativo, motivador, constructivo... y que además tenga en cuenta la diversidad y las necesidades especiales de los alumnos en clases cada vez más numerosas con la ratio a reventar. Yo personalmente cada vez me siento más perdido, porque no sé que se espera de mi, ya no sé si soy profesor de historia o de informática con tanto ordenador, tanto video y presentacion,;paso horas con slide share, con youtube, haciendo cursos, estudiando inglés para obtener el B2, buscando recursos en la red como si hubiera un sitio ideal donde estuviera todo lo que quiero dar y como yo lo quiero y como no lo encuentro lo tengo que hacer yo y me siento abrumado,  cansado, y malhumorado porque además me rebajaron el sueldo y llevo 4 años con él congelado, no me pagan las extras (por lo menos aquí en Galicia que las tenemos recortadas) , me aumentan los alumnos en clase a 30 alumnos en 2º ESO y  32 en 2º BACH. y por si fuera poco encima me llaman vago y me culpan del fracaso escolar. Realmente no sé si estamos preparados para todo este cambio pero hacemos lo que podemos.

El cambio metodológico es un hecho, aunque su integración sea en muchos casos lenta.

Para mí, la cuestión importante es si estamos preparados para el uso de recursos educativos abiertos en las aulas. Desafortunadamente dependemos de muchos factores que como docentes no podemos controlar como son infraestructuras técnicas, carencia de dispositivos electrónicos varios… pero esto no debe impedir que en la medida de lo posible hagamos uso de los REA, aunque al menos de momento sea como complemento a la metodología tradicional.

Imagen de Rebeca Peláez

http://www.youtube.com/watch?v=E2Xa8KOGflw

 

Este video lo vi hace tiempo y me parece que muestra déficits que tenemos en la educación, de forma muy clara.  Cada persona es distinta, cada escuela en cada lugar es distinto, cada cerebro es distinto.... No os ha pasado, no conocernos lo suficiente, las capacidades que tenemos y elegir una carrera sin saber cuáles son nuestras cualidades?

Imagen de Rebeca Peláez

La utilización de REA y nuevas metodologías de aprendizaje como " mobile learning" y " flipped learning" van en consonancia con la demanda de la sociedad actual y la creciente importancia que las ciencias y la tecnología han tomado en el mundo actual. Leyendo por ahí, veo cada día más metodologías de aprendizaje, escuelas en distintas partes del mundo practicando metodologías diferentes.... y muchas aplicando nuevos métodos lúdicos que conllevan el uso de las TIC.  Creo que no es necesario que cada alumno tenga su propio equipo informático, tablet, o móvil pero sí creo que cada centro debería disponer de una biblioteca con acceso a estos recursos. El uso de la TIC, potencia muchísimas y variadas competencias a la vez, ayudan a pensar, a desarrollar los distintos tipos de inteligencia, son activas. No obstante,coincido con el resto de compañeros, no todos los lugares  gozan de las prestaciones para llevar a cabo el uso de las TIC.  De momento las veo un recurso más, complemento del aprendizaje, pero las clases deben compaginar diferentes metodologías, charlas,TICS,  lecturas, debates, investigación, propuestas, juegos, ejercicios, quizzes, etc. No siempre el uso de las TIC es adecuado, depende de la actividad y los conceptos que queramos desarrollar en el aula. Los centros, deberían de estar más conectados pues igual que los alumnos realizan trabajos en equipo los profesores también nos beneficiariamos del trabajo en equipo. Los profesores, tenemos que adaptarnos, mejorar y aprender como los alumnos, no podemos quedarnos estancados. 

No cabe duda de que la utilización de recursos educativos aumenta la implicación y el interés de los alumnos frente a la enseñanza tradicional. En la sociedad en que vivimos, el distanciamiento entre el alumnado y los métodos tradicionales de enseñanza es cada vez mayor. Uno de los principales problemas que nos encontramos en el aula es la falta de motivación. Esta motivación aumenta con el uso de recursos, pero nos encontramos con el problema de que no siempre es posible disponer de infraestructuras adecuadas para desarrollarlos en nuestros centros educativos.

El atractivo modelo de clase invertida no siempre puede llevarse a cabo, debido a las características de nuestro alumnado; por ejemplo, no todos nuestros alumnos disponen de una conexión a Internet o de una tablet. Además este novedoso modelo también encuentra reticencias por parte de algunos padres que han aprendido en el modelo de enseñanza tradicional y no están demasiado familiarizados con las nuevas tecnologías.

Pese a todo, pienso que merece la pena intentar avanzar en esta dirección en la medida de lo posible, tratando de reducir ese distanciamiento que se viene produciendo entre las nuevas generaciones de alumnos y las metodologías tradicionales, intentando adaptarlas a su día a día mediante los recursos educativos.     

El mundo de la educación esta cambiando. Creo que la mayoria de los profesores actuales vamos un poco por detras de esta realidad..

Por ello la formación es, no solo importante, sino imprescindible.Pero no es el único factor a tener en cuenta: la situación actual, con el aumento del número de alumnos por aula, con la disminución de recursos, con la falta de inversión en educación y sobre todo con unas normas y una legislación en muchos casos de espalda al uso de las TIC (por ejemplo el derecho y regulación de la propia imagen, la ley de protección de datos, las licencias para uso educativo ete )  no benefician a esta revolución que en gran medida se esta produciendo.

Aún así creo que sin nuestro impulso y formación no se movera nada, por lo tanto animo a todo el mundo a hacer participes a sus compañeros a si mismo y por supuesto a nuestros alumnos de la necesidad de cambio constante .

Es evidente que la educación y el proceso de enseñanza-aprendizaje están cambiando y evolucionando de manera muy rápida. Tanto es así que, en ocasiones, nos damos cuenta de que queremos y no podemos porque no disponemos de los medios necesarios para asumir y poner en práctica todos los recursos de los que disponemos. En las aulas, disponemos de pizarras digitales, de Internet... pero normalmente no poseen la calidad ni la velocidad necesaria para poder impartir una clase "relajadamente".

Por otro lado, en mi opinión, no todos estamos preparados para el cambio. Esto es algo actual y supondrá una mayor formación y dedicación para aquellos que ya tienen su forma de enseñar.

Respecto a los alumnos, los diferentes métodos de enseñanza como "Flipped classroom" o "Mobile Learning" les harán conectar su mundo con el aprendizaje. Creo que esto es lo que se busca además de crear personas capaces de razonar y de ser dueños de su propio aprendizaje.

Imagen de David Montes Hernández

El avance de la tecnología es imparable. La aplicación de la misma en el aula se instala poco a poco, más que en una fórmula esporádica de pseudo-entretenimiento-enseñanza, una realidad manifiesta.

No obstante, el camino por recorrer es largo, pues muchos de nosotros aún no disponemos de las infraestructuras necesarias que habiliten el uso de dispositivos móviles. En mi caso, por ejemplo, no tengo internet en la escuela, ni un ordenador decente, ni pantallas, ni nada relacionado con el "nuevo mundo" o, más precisamente, con el mundo real en el cual estamos y hacia el cual nos dirigimos. Pero sin entrar en los porqués de esta falta de herramientas digitales, de las cuales adolecen una inmensa mayoría de colegios, me gustaría reseñar algunos puntos que creo necesarios para alcanzar una mejor situación:

a. Formación del profesorado.

b. Inversión apropiada en herramientas y proyectos.

c. Integración efectiva de los medios digitales en el programa escolar.

 

Imagen de Puy Esgueva

Flipped Classroom es un nuevo concepto de impartir la clase que rompe con el modelo tradicional, esto va a dotar el aula de un mayor dinamismo, creo que puede resultar muy interesante dar una clase más práctica donde se realicen ejercicios, experimentos, se discuta sobre los temas a tratar, se realicen batallas de preguntas y respuestas relacionadas con los temas. Para esto, resultaría interesante que los alumnos contasen con suficientes recursos para amplar información e indagar sobre las distintas cuestiones en el aula. Lo más difícil de este modelo de clase invertida pueden ser la falta de recursos suficientes para llevarlo a cabo pero resulta sin lugar a dudas estimulante, innovador, práctico y relanza el pensamiento original y crítico.

 

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