Pensamiento positivo

Aprende INTEF's picture
Asked by Aprende INTEF |  4 years ago responses 136

¿Crees que el pensamiento positivo es importante para desarrollar la labor tutorial? ¿Y el humor? ¿Consideras importante desarrollar una vena cómica? Un tutor que sabe reírse de sí mismo, ¿motiva más a sus alumnos que un tutor serio? ¿Cómo y por qué transmitirías a tus alumnos de los cursos online del INTEF un mensaje gracioso?

Comments

Es curioso que me haya animado a hacer una entrada sobre “pensamiento positivo”. Muchas personas a las que quiero me suelen decir que siempre tiendo a ver el lado bueno de las cosas (me dicen que me paso). ¡Pero qué se le va a hacer! Creo que es una cualidad importante en el trabajo como docente o tutor, y que no quita que uno se muestre autoritario en los pocos momentos en que este comportamiento es necesario.

Como también soy muy cinéfilo, voy a comenzar con una frase que me llamó la atención en una película reciente (no diré cuál para no hacer spoiler): “la fe (no religiosa) es la mitad del triunfo, la mitad de la curación (no digital)”. Y justamente, esto encaja bien con uno de los aspectos centrales en la educación, aunque frecuentemente olvidado: las emociones. Aprendemos muchísimo mejor cuando confían en nosotros, cuando nos sentimos apreciados, cuando tenemos la percepción de que esperan de nosotros algo especial. Y es aquí donde los formadores o tutores tienen mucho que decir. Como le comentaba a Daniel, lo más habitual es que en la comunidad educativa escuchemos comentarios como: “¡es que este grupo es pésimo!”, “no dan pie con bola”, “¿cómo voy a innovar con estos especímenes?”, etc. Si el tutor tiene esta percepción, este mensaje va a llegar a los alumnos –¡el currículum oculto!–, y el refuerzo no va a ser positivo que digamos.

Las emociones como la confianza, la satisfacción o la tranquilidad, o por el contrario el nerviosismo, la frustración o la preocupación, condicionan totalmente nuestras experiencias de aprendizaje, promoviendo el éxito o el fracaso en las mismas. Por ello, el tutor debe estar atento a las emociones, e intentar favorecer los refuerzos positivos. ¿Cómo? Felicitando los pequeños avances del estudiante, utilizando un lenguaje optimista para indicar las líneas de mejora, quitando hierro a los contratiempos… Como comenta Isabel en su entrada, se trata de que el alumno “vea la oportunidad frente a la dificultad”.

¿Y qué decir del humor? Yo desde luego soy totalmente favorable a su uso, aunque siempre con unas precauciones (y más en la comunicación en red donde los mensajes se pueden malinterpretar). De todas formas, hay una serie de trucos como los emoticonos que ayudan a matizar nuestras intervenciones –¿qué pensáis de los emoticonos? ¡es un debate interesante!–. En todo caso, volviendo al tema creo que la alegría y la diversión contribuyen enormemente al aprendizaje, y que para nada están reñidas con el rigor o el desarrollo de competencias.

Como esto es un debate… ¿qué opináis vosotros?

Begoña Ortega's picture

¡Creo que no puedo estar más de acuerdo con tu reflexión Íñigo! Supongo que nuestra filosofía de vida, de ver el vaso medio lleno antes que medio vacío tiene mucho que ver en ello.

Por supuesto, tal y como sugieres hay que encontrar siempre el equilibrio o, al menos, aspirar a él. Cuando un tutor/docente debe ponerse serio, así ha de ser, pero es igualmente cierto, que determinadas acciones/hechos se lidian mejor con mano izquierda y una actitud positiva que con mano derecha, algo con lo que lo más probable es que el alumno se revuelva.

Es cierto, que si nos ceñimos a los cursos en línea resulta más complejo, aunque no por ello imposible, mostrar esta actitud positiva y evitar los malentendidos. Pero tal y como apuntas, son múltiples los recursos que nos ayudan a apoyar el fondo de los mensajes que queremos transmitir. Hablabas de los emoticonos, pero tampoco debemos olvidarnos de los gifs o los memes que, bajo mi punto de vista, además atraen la atención de los alumnos. Por lo que, respondiendo a tu pregunta, me declaro a favor de un uso racional de emoticonos :)

Por lo que respecta al uso del humor, me temo que también ahí coincidimos. No sólo creo que el humor sirva para pasar 30 segundos de risa, sino que bajo mi punto de vista también ayuda a establecer un lazo más estrecho y de confianza entre el tutor/profesor y el alumno.

Y para acabar, no me gustaría pasar por alto el apunte que hacías a la situación, por desgracia habitual, en la que profesores/tutores esgrimen que toda la culpa es del grupo-clase cuando algo no funciona. Quizás en esos momentos deberíamos replantearnos si toda la culpa es de los alumnos o si nuestra actitud también favorece esa situación.

Y hablando de frases que resumen a la perfección de lo que estamos hablando, me gustaría acabar con la siguiente:

“Hay una pequeña diferencia en las personas, pero esa diferencia marca una gran diferencia. La pequeña diferencia es la actitud. La gran diferencia es si es positiva o negativa” de W. Clement. Stone. Sin duda, yo me quedo con la positiva ;)

Un saludo,

Begoña

Antonio Márquez's picture

Iñigo, como siempre enhorabuena por tu aportación, me ha encantado

Una parte muy importante de nuestra labor como tutores es ser empáticos y saber leer bien las emociones de nuestro alumnado. Esto es una parte fundamental para saber conectar con el poder desarrollar procesos de enseñanza/aprendizaje más enriquecedores. En el otro lado, como bien dices, nos encontramos dentro de la comunidad educativa con personas con personas que etiquetan o prejuzgan al alumnado a base a percepciones subjetivas que no contemplan la realidad del otro. Para solucionar esto, siempre recomiendo a mis compañeros que confíen en el efecto Pigmalión definido por Rosenthal y Jacobson como "Las expectativas y previsiones de los profesores sobre la forma en que de alguna manera se conducirían los alumnos, determinan precisamente las conductas que los profesores esperaban”.

Volviendo al tema del pensamiento positivo, entiendo que es más que necesario en la acción tutorial pero siempre desde una perspectiva racional, crítica y equilibrada. Está claro que debemos ser capaces de sacar el máximo de nosotros mismos y de nuestro alumnado sin caer en clichés y charlatanería. En este sentido, hace ya unos años escuché atentamente como Barbara Ehrenreich comentaba parte de su libro "Sonríe o muere", en este vídeo en el que argumenta sus razones contra el pensamiento positivo obligatorio. https://www.youtube.com/watch?v=CVMBljP80-4

Me gusta empatizar con las personas así que, antes de preguntarme cómo trataría a mis alumnos como tutor en red, me pregunto cómo me gusta que me trate el tutor cuando realizo un curso como discente.

Winston Churchill dijo una vez:
“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad,
un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.”

Obviamente, el pensamiento positivo no es que sea importante, sino que es crucial en la labor de tutorizar en línea y en cualquier otra si lo que se persigue son resultados positivos. La ecuación es simple:

Pensamiento positivo --> resultados positivos

El pensamiento positivo u "optimismo inteligente" (https://www.youtube.com/watch?v=4SnJjLc7-0E) como me gusta llamarlo, se vincula frecuentemente a la ignorancia o a “la negación de la realidad”, sin embargo se trata de mirar más allá de lo negativo y poder convertir la situación que se nos presenta en una posibilidad para avanzar.

De esta forma, como tutor en red, es fundamental adoptar una actitud positiva que sirva de motivación y ánimo para los alumnos.

En cuanto al humor, también lo considero importante pero, como dicen algunos compañeros en este debate, hay que saber gestionarlo, sobre todo porque el humor varía en función de la persona, incluso me atrevería a decir que varía según la situación geográfica. La intervenciones de un tutor deben de ser cordiales y simpáticas pero sin arriesgar a ofender al alumno o a que sea malinterpretado. Se debe tener en cuenta que las palabras en pantalla tienen un significado muy ambiguo.

Reírse de uno mismo es un método muy eficaz para "caer en gracia" sin que nadie se sienta ofendido. Bueno, una madre quizás.

En definitiva es imprescindible emplear el humor en cualquier ámbito de la vida en el que quepa (en un entierro no, por ejemplo), pero no cualquier tipo de bromas ni que sean abusivas. Se tiene que evitar el humor negro (que ofende) y el humor absurdo que puede ser mal interpretado.
Lo ideal es un humor inteligente, poquito y bueno. Con respeto pero siempre con humor. Porque, en mi opinión, el humor es un tema muy serio.

¡Me ha encantado tu aportación, Dani! La cita de Churchill encaja de maravilla, y es fundamental que el Tutor haga percibir al alumno que confía en él para que éste progrese. Creo que este es uno de los puntos más importantes de la labor de un formador en general, aunque desgraciadamente no abunde en la realidad. Cuántas veces habremos oído decir a un profesor/tutor “¡es que con grupo es imposible!”, “¡el nivel es bajísimo!”, “¡no les motiva nada!”, etc. ¿Pero la motivación no depende en gran medida de los formadores?

El aspecto de la utilización del humor también me parece la mar de interesante. Creo que utilizarlo es una estrategia excelente, ¡pero hay que ser comedidos! Como dices, el humor es un tema personal, que puede interpretarse de distinta forma por personas diferentes. Pero eso sí, reírse de uno mismo es una de las mejores terapias que existan (además de que ayuda a estrechar lazos con los demás).

¡Hola!

Sin duda, la capacidad de poder desarrollar un pensamiento positivo en un entorno de formación en red, caracterizado, entre otros aspectos, por la falta de comunicación no verbal (gestos, expresiones corporales, etc) contribuye de manera, valga la redundancia, positiva al desarrollo del curso.
Por tanto, es una cualidad importante que ha de desarrollar quien se dedique a la tutoría en red.

Respecto al humor, considero que se debe emplear sólo si se sabe gestionar, es decir, no bromear por bromear, o tener cuidado sobre aquello que es objeto de broma, pues alguien puede ofenderse.
Una buena forma de emplear este recurso es que el propio tutor se ría de sí mismo, así muestra a sus alumnos que es una "persona", que tiene cualidades humanas, que hay alguien detrás de ese montón de palabras que conforman un mensaje en un foro o en la corrección de un ejercicio. Siempre en su justa medida, por supuesto.

Por ejemplo, el tutor podría resaltar esta cualidad del humor en el momento inicial del curso, a la hora de presentarse al resto de participantes, a través de una infografía; o bien a lo largo del curso, en las correcciones de ejercicios, etc, pero que el objeto del mensaje no sea destacar algo gracioso o la broma, sino emplear el humor de forma transversal en las comunicaciones, y como he comentado antes, sin abusar.

Salu2!

Totalmente de acuerdo con José María, el humor hay que hacerlo solo si se sabe gestionar, y intentando no entrar en temas personales en los que la persona pueda sentirte ofendida. Es una herramienta válida a utilizar en algún momento en el que se necesite relajar tensiones, que el alumnado esté más participativo, o se quiera llamar la atención de algún punto importante, comentando alguna anécdota graciosa sobre algo que tenga que ver con el tema tratado.

Estoy de acuerdo con lo que dice José María.
Creo que el humor es necesario, pero como dice José María, hay que tener cuidado sobre lo que se hace la broma.
Evitar tanto comentarios personales como de religión o política y por supuesto comentarios machistas, misóginos, racistas, homófobos, etc.
Por ello creo que se podrían planear una serie de temas que puedan ser graciosos sin ofender a nadie, cosas poco importantes como puede ser el tema del fútbol.

Daniel Jurado Raposo's picture

Me gusta empatizar con las personas así que, antes de preguntarme cómo trataría a mis alumnos como tutor en red, me pregunto cómo me gusta que me trate el tutor cuando realizo un curso como discente.

Winston Churchill dijo una vez:

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.”

Obviamente, el pensamiento positivo no es que sea importante, es crucial en la labor de tutorizar en línea y en cualquier otra si lo que se persigue son resultados positivos. La ecuacion es simple:

Pensamiento positivo --> resultados positivos

El pensamiento positivo u "optimismo inteligente" (https://www.youtube.com/watch?v=4SnJjLc7-0E) como a mi me gusta llamarlo, se vincula frecuentemente a la ignorancia o a “la negación de la realidad”, sin embargo se trata de mirar más allá de lo negativo y poder convertir la situación que se nos presenta en una posibilidad para avanzar.

De esta forma, como tutor en red, es fundamental adoptar una actitud positiva que sirva de motivación y ánimo para los alumnos.

En cuanto al humor, también lo considero importante pero, como dicen algunos compañeros en este debate, hay que saber gestionarlo, sobre todo porque el humor varía en función de la persona incluso me atrevería a decir que varía según la situación geografíca. La intervenciones de un tutor deben de ser cordiales y simpáticas pero sin arriesgar a ofender al alumno o a que sea malinterpretado. Se debe tener en cuenta que las palabras en pantallan tiene un significado muy ambiguo.

Reirse de uno mismo es un método muy eficaz para "caer en gracia" sin que nadie se sienta ofendido. Bueno, mi madre quizás.

En definitiva es imprescindible emplear el humor en cualquier ámbito de la vida en el que quepa (en un entierro no, por ejemplo), pero no cualquier tipo de bromas ni que sean abusivas. Se tiene que evitar el humor negro y el humor absurdo. Lo ideal es un humor inteligente, poquito y bueno. Con respeto pero siempre con humor. Porque, en mi opinión, el humor es un tema muy serio.

Que interesantes vuestros puntos de vista sobre el pensamiento positivo! Estoy bastante de acuerdo con todo..creo que las únicas diferencias en nuestras opiniones vienen de lo que consideramos como "humor".
Como José María y Carlos, yo también pienso que los toques de humor humanizan las plataformas virtuales. Al fin y al cabo el humor es lo que nos distingue de los robots, ¿no?

Coincido en algunas cosas con mis compañeros, así que voy a tratar de dejar claros mis matices... :

Bajo mi punto de vista, un buen tutor no puede tener un pensamiento que no sea el positivo. Transmitimos nuestro "tono" incluso cuando tratamos de no hacerlo, por lo que desde la posición de tutor debemos esforzarnos por mantener una línea positiva. El humor toma un papel importante para ganar cercanía entre los alumnos, aunque no es estrictamente necesario.

Cierto es que nos ayudaría en el caso de estar tutorizando un grupo heterogéneo con el que no nos sentimos identificados, y de este modo nos acercaríamos hacia el grupo acercando nuestro humor al suyo, pero tampoco podemos abusar de este recurso, ya que entonces correríamos el riesgo de que no nos tomen en serio.

No creo que sea indispensable desarrollar una vena cómica, como bien decia jose maría "no bromear por bromear", sino mas bien explorar cómo nuestro propio humor encaja dentro de dicho contexto, ya que pienso, desde mi propia experiencia, que se siente más cercano a un profesor que tiene algo de comicidad que uno 100% serio, ya que con maestros demasiado serios no tratamos de "medir" la confianza para que nos ayuden.

En los cursos online del INTEF, trataría de transmitir un mensaje gracioso con naturalidad, sin salirnos de tono o de contexto, por ejemplo comentando con gracia alguna imagen adjunta, o haciendo mención chistosa a algun punto o apartado que no nos parezca muy relevante, lo que sea, pero en su justa medida. No estoy de acuerdo 100% con lo que dice david sobre "impartir unos valores y unas reglas que deben ser acatadas por los diferentes personajes", ya que como mediadores, no podemos impartir valores, ya que éstos tienen subjetividad, y debemos evitarla en una formación online en la que desconocemos qué clase de alumnos tenemos. Mediremos nuestra comicidad, ¿Por qué?

+ Porque si no llegamos, los alumnos tendrán una figura "estándar" de nosotros, lo que les mantendrá alejados, ya que no saben con qué clase de tutor están tratando.

+ Porque si nos pasamos, los alumnos pueden no tomarse en serio los contenidos, o nuestras peticiones, o nuestras exigencias... : es preferible no llegar, que pasarse.

Pienso que sobre el tema del humor, pueden existir como en cualquier otro tema, diferentes puntos de vista, mi postura ante esta tesitura, es que una cosa es caer en gracia y otra muy bien distinta es ser gracioso, pienso que a la hora de impartir clases como tutor, debemos de adoptar un rol serio, cortes y educado, impartiendo unos valores y unas reglas que deben ser acatadas por los diferentes personajes

Isabel Hortal's picture

Cuando se habla del pensamiento positivo muchas personas tienden a asociarlo con algo idílico e irreal, una bonita idea que no tiene cabida en el mundo real. Pero en realidad se trata de algo factible, puesto que es una cuestión de actitud; fomentar el pensamiento positivo es tratar de contemplar las distintas circunstancias desde una perspectiva constructiva, en la que se intenta ver la oportunidad frente a la dificultad.

Desde este punto de vista el pensamiento positivo de un tutor es algo fundamental en la dinámica del curso, puesto que transmite una sensación de ánimo y posibilidad frente a las distintas tareas que estimula el aprendizaje. Si pensamos en lo que diferencia al pensamiento positivo del "negativo", se trata sobre todo de una actitud que permite fomentar el aprendizaje en vez de limitarlo, ya que no se transmite una sensación de equivocación o imposibilidad, si no de reto y oportunidad frente a la adversidad.

Según apunta Celia Rodríguez Ruiz en este post, el pensamiento positivo y el humor ofrecen resultados más positivos puesto que son "un remedio natural contra el estrés y la tensión", que estimulan el aprendizaje y expanden el conocimiento. En este sentido también es importante el humor, que trata de restar importancia a las cosas para evitar ahogarse en un vaso de agua, ya que esa actitud no ayuda en la resolución de conflictos ni en la creación de nuevo conocimiento. Un buen tutor sabrá utilizar el humor cuando vea que los alumnos se encuentran en un atolladero que les impide seguir adelante, generando también empatía y vínculos emocionales con ellos, de modo que se pueda abrir un diálogo en el que se planteen las dudas y se traten de resolver en común.

Por tanto, considero que el pensamiento positivo es una cualidad fundamental para un buen tutor, lo mismo que el humor. No se trata, claro está, de que los foros del curso parezcan "el club de la comedia", pero sí que es importante que el tutor sepa cuándo incluir algún comentario que distenda el ambiente y rebaje la tensión de los alumnos.

Hola Isa y Miguel,

Estoy completamente de acuerdo con lo que habéis comentado, sólo matizaría que cualquier tutor tiene que saber expresar el humor y “la vena cómica” en su justa medida, ni mucho ni poco, en los momentos puntuales que se propicie. Para ello, por tanto, es fundamental que el tutor sepa manejar las habilidades sociales de forma competente y sepa diferenciar cúando un momento es “adecuado” para hacer una pequeña broma, y cúando ésta podría acarrear una posterior “desconexión” de los alumnos o pérdida del hilo de lo que se está expresando.

Por otra parte, creo que es muy importante que el tutor se muestre en todo momento “humano” y con posibilidad de equivocarse en algún momento, sabiendo aceptar su error, e incluso, llegar a reírse de él mismo si llega a decir alguna tontería.

Y de forma concreta, para los tutores en línea, creo que hay varias posibilidades en cuanto a cómo transmitir un mensaje gracioso a los alumnos. Por ejemplo, se me ocurre, poniendo después un jejejejej…, algún icono con connotación a broma, o de forma más directa, recurrir a escribir (es broma ;) ) para no dejar ningún cable suelto :)

Un saludo,

Noelia.

Isabel Hortal's picture

Muchas gracias por tu comentario, Miguel. En cuanto al apunte que haces, ¡por supuesto! No nos podemos olvidar del lugar donde estamos, y por ello el humor ha de tener un "límite", pero creo que estableciendo un diálogo con contenido pero ameno se pueden conseguir grandes avances. Como se suele decir, no sólo influye el potencial propio, si no el entorno y las sinergias que en el se crean ;-)

Estimada Isabel,

Estoy de acuerdo contigo que es algo pragmático el empleo del pensamiento positivo y la risa en la educación. Tal como aporta Jáuregui, E., y Fernández, J. (2009) el uso de la risa mejora la labor docente.

Desde mi punto de vista estoy en total concordancia con lo que aportas, aunque influyen diversos factores, como son la autoestima, la capacidad de volver al trabajo o si la enseñanza es presencial o de forma digital.

Estar en un ambiente positivo es fundamental para realizar cualquier labor ya que se obtienen mejores resultados. Por eso la labor del tutor, que según las corrientes actuales debe ser de guía, debe tener un carácter afable a fin de que el grupo permanezca en un clima propicio para el trabajo.

Sin embargo, por poner un pero, es difícil el empleo del humor ya que para retomar el ritmo del trabajo puede presentar problemas y en el caso de no poder retomarlo puede romperse ese ritmo de trabajo, nunca debemos olvidar en que lugar nos encontramos y que estamos realizando.

¿Qué opinas al respecto?

Un saludo

MPérez

El pensamiento positivo me parece muy importante para desarrollar la labor tutorial, me parece fundamental para poder afrontar la vida. Un profesor negativo difícilmente podrá motivar a sus alumnos. El humor me parece fundamental, poder reírnos de las cosas que nos ocurren, de nuestros propios errores. En mi opinión un tutor positivo y con buen humor es mucho más motivante que un tutor negativo y serio. Transmitiría a mis alumnos un mensaje gracioso para quitarle hierro a algo que ha pasado, para suavizar una situación tensa.

El pensamiento positivo me parece muy importante para desarrollar la labor tutorial, me parece fundamental para poder afrontar la vida. Un profesor negativo difícilmente podrá motivar a sus alumnos. El humor me parece fundamental, poder reírnos de las cosas que nos ocurren, de nuestros propios errores. En mi opinión un tutor positivo y con buen humor es mucho más motivante que un tutor negativo y serio. Transmitiría a mis alumnos un mensaje gracioso para quitarle hierro a algo que ha pasado, para suavizar una situación tensa.

Ayer en una entrevista Elsa Punset decía que nuestro cerebro tiende a pensar que alguien antipático es más inteligente que otro que no lo es.Quizá por ello en los ambientes académicos durante mucho tiempo se ha mantenido ese "estilo serio",igual que el "axioma" de premiar el acierto y castigar el error.
Afortunadamente parece que esto se va cuestionando en las comunidades educativas.A la luz de las investigaciones sobre neurociencia de los últimos años,conceptos como la inteligencia emocional, el pensamiento positivo, la empatia...ya gozan de un gran consenso.Otra cosa es el humor.
En las respuestas y comentarios en este mismo espacio,salvo unas cuantas opiniones,la mayoría dudan sobre el uso del humor,o no se ven capaces de aplicarlo o no gusta por arriesgado,sobre todo on-line.
Mila Solá incluye en una de sus intervenciones un enlace a una entrevista a Mónica Guitart sobre el uso pedagógico del humor y sus ventajas.http://noticias.universia.edu.uy/ciencia-nn-tt/noticia/2010/01/04/154914... suscribo completamente.
Quizás como dijo Pessoa "llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares"
Quizás a la vuelta del tiempo,se escriba Heducación,Hempatia,Haprendizaje...con H de humor.

Para la labor tutorial creo que se ha de afrontar de la manera más positiva posible, pues en el ánimo a los demás vendrá su esfuerzo y el no desfallecimiento en momentos puntuales. Por otro lado, considero que la vida se debe afrontar de una manera positiva y siempre dentro de un contexto global de humor, cuestión que también ha de estar latente en quien asesora. Sin embargo esto se ha de dar en pinceladas, pues, ello en exceso puede dar como resultado una falta de credibilidad. No creo que deba elegirse entre un tutor serio o gracioso, quizás todo ha de tener un equilibrio, y a nivel personal preferiría un tutor o tutora que nunca se excediese en cualquiera de estos dos aspectos.
Transmitir mensajes graciosos a los alumnos no es una cuestión de tener un chiste preparado para cada momento, sino aquello que las circunstancias lo requieren. Le respondería con algo gracioso al cometer un error y esperar una rectificación, con alguna anécdota que hubiese ocurrido en cursos anteriores a propósito de algo similar, con el único fin de suavizar o quitar tensión al asunto.

El pensamiento positivo me parece una actitud vital deseable en todos los ámbitos. Si no se cuenta entre nuestras virtudes deberíamos esforzarnos en desarrollarla y aplicarla al menos en nuestro entorno laboral, lo que incluye la función tutorial.
El humor puede ayudarnos también en las tutorías pero es susceptible de muchas interpretaciones. Cada uno tenemos nuestra personal forma de bromear, hacer guiños, etcétera; el problema es que estos suelen admitir distintas interpretaciones y en un medio sin presencia física se pueden malinterpretar fácilmente. ¿Quién decide si el tutor es gracioso o no?
Saber reírse de sí mismo es compatible con la seriedad, igual que la risa va por barrios la motivación va etapas, nos cansamos de un perfil de tutor y lo sustituimos por otro, hasta que pierde eficacia el modelo y lo volvemos a cambiar.
A mis alumnos de INTEF les enviaría algún mensaje más simpático que gracioso, a principio de curso, para romper el hielo, y después dependiendo de la situación.

En mi opinión el pensamiento positivo no es únicamente fundamental para el desarrollo de nuestra labor tutorial sino en general para afrontar cualquier situación de nuestra vida cotidiana. Lo considero como base en la labor de la tutoría ya que el resaltar y valorar todas las acciones que los alumnos están llevando a cabo de forma positiva va a influir también en su motivación y en el refuerzo de su autoestima. Considero que el pensamiento positivo debe de estar unido también a una crítica constructiva, analizando todo aquello que se pueda mejorar.
Por supuesto que el humor también forma parte de ese pensamiento positivo, si bien, no creo que se deba abusar tampoco de él, dependerá de cada caso el que consideremos útil su uso o no. No creo que los alumnos puedan estar más motivados por utilizar más humor, es decir que un "tutor serio" puede estar motivando mucho más que uno que transforma su clase en un "corral de comedias", como he comentado anteriormente, el humor en su justa medida.
En cuanto a cómo y por qué transmitiría un mensaje gracioso en un curso online, trataría de utilizar alguna tira cómica o chiste que se pudiese relacionar con alguno de los temas que se estuvieran tratando en ese momento.

Considero que el pensamiento positivo es importante y tiene un poderoso efecto contagio. Si esto lo trasladamos al ámbito de la comunicación y somos capaces de construir mensajes y discurso en positivo, nuestra comunicación será mucho más efectiva y motivadora. Es necesario siempre trasladar reforzar aquellos aspectos que sean adecuados y formular las cuestiones que es necesario mejorar o reorientar como oportunidades. Considero que el sentido del humos bien utilizado y frases cómo es normal que suceda, a todos nos puede pasar, ... muy relacionadas con las vivencias personales, y el uso de metáforas, son recursos que también nos pueden ayudar. Por ejemplo, algo muy usual es que nos olvidemos de adjuntar un documento y enviemos un mensaje rápidamente pidiendo disculpas porque se nos olvidó adjuntarlo. Yo contestaría algo así como: "No me lo puedo creer ;-). A mi solamente me ocurre unas tres veces al día. Muchísimas gracias por tu inmediatez y trabajo"

Estoy convencido de que el humor debe estar presente en todos los aspectos de la vida, incluida la labor de los tutores en red. El humor humaniza a los participantes en una formación, los acerca a los demás como personas (y no como simples letras detrás de una pantalla) y además nos permite demostrar quiénes somos.
No hay que olvidar además que el humor puede ser un signo de sensibilidad o incluso de inteligencia, por lo que el tutor que lo utilice como forma de comunicación también puede estar demostrando estar implicado en su trabajo, estar entendiéndolo bien y valorándolo.
Sin embargo hay que ser cuidadoso en su utilización, tanto en la cantidad como en los momentos. En el medio está la virtud y un exceso puede resultar molesto. Pero con la dosis exacta se puede convertir en una herramienta poderosísima que enganche al alumno a la formación, que ayude al tutor a conocer a sus alumnos y que facilite un proceso de enseñanza y aprendizaje mucho más agradable, positivo y humano, mucho más motivador y cercano.

Y para terminar... ¡Un chiste!

La profesora le pregunta a Jaimito:
- Jaimito ¿Cómo te imaginas la escuela ideal?
- ¡Cerrada profe!

También tenemos que reírnos de nosotros mismos ¿No? Y a lo mejor Jaimito no estaba tan desencaminado. Quién sabe si la escuela tal como la conocemos hoy seguirá existiendo en el futuro o acabará por cerrar y transformarse en otra cosa... ¿Quizá una escuela en red?

¡Saludos!

El pensamiento positivo es el que acompaña a personas dinamizadoras de cursos del INTEF, si él estos tutores estarían perdidos y dejarían su labor.
Quizás la vena cómica y el humor hay que tomarlas con cierta cautela para no herir sensibilidades, ya que no todos entendemos de la misma manera el humor y lo que a alguien le puede hacer gracia a la persona de al lado le puede incomodar o incluso molestar. Yo personalmente soy partícipe de una tutoría divertida creo que es más motivante y crea lazos personales más rápidamente.

Alejandro Troya's picture

El pensamiento positivo es importante dentro del proceso de enseñanza, un tutor que conecta mejor con los alumnos tiene mas posibilidades de motivarlos para que la materia avance. Pero tenemos que tomarlo en la justa medida, un exceso de diversión y "buen rollo" puede llevarnos a perder el control de la clase y producir un efecto contrario.

Estoy de acuerdo contigo Soraya, para evitar ese posible descontrol deberíamos saber muy bien el tipo de alumnos que componen el curso.
A partir de saber cómo son los alumnos podemos actuar de una u otra manera para evitar efectos contraproducentes en el proceso de enseñanza- aprendizaje.

Seamos sinceros: en esta vida hay que tomarse las cosas con cierto grado de positivismo. ¡Ya tenemos bastante con las cosas que nos suceden y nos impiden seguir adelante! Por esta razón, la labor tutorial debe incluir una vertiente positiva para poder guiar al alumno de la mejor manera posible y, también, para saber conectar con las inquietudes y deseos de aprender del alumnado.
No consiste en estar haciendo el gracioso durante todo el día ( de hecho, la saturación de humor produce justo el efecto contrario en uno mismo y en los que te rodean ). El humor es necesario para darle cierta chispa a los temas que un tutor está exponiendo en su labor docente. Es imprescindible para que el alumno despierte y se sienta atraído por la asignatura o la materia que se está debatiendo.
Un profesor o un tutor con rasgos que denotan seriedad, va a crear un ambiente de "miedo" y de "alejamiento" en la relación con los pupilos. Algunos docentes piensan que, de esta manera, sus alumnos serán más responsables en el desarrollo de las tareas y en su desenvolvimiento con el estudio, pero es un error garrafal. Al igual que he comentado con la saturación de humor, lo mismo ocurre con crear un ambiente tenebrista en el aula ( ya sea física o virtual ). Si piensas que poniéndote duro y enfocando tu clase con aires de rigidez y malestar, los alumnos van a ser más responsables.... lo llevas claro. Al final, todo se vuelve en tu contra.
Por tanto, lo mejor es combinar "saber estar" y "saber llevar" con ciertas chispas de humor. El alumno se sentirá más próximo a ti y sabrá llevar su planificación de estudios mucho mejor.
Los mensajes graciosos se deben utilizar en determinadas ocasiones como, por ejemplo, cuando un tema es demasiado denso y aburrido ( es importante incluir anécdotas que despierten el interés y produzcan carcajada ); o también, cuando queremos que los alumnos participen en un debate o en una exposición frente al resto de sus compañeros ( esto les atemoriza a todos, y debemos relajar el ambiente a través del humor ). ¡No hay que tener miedo a equivocarse! Si eso ocurre, nos reímos todos ( de uno mismo y de los demás ). Eso sí, siempre que ese aspecto de humor no sea "dañino" para nadie.
Saludos a todos.

JAVIER RUIZ PEREA's picture

Entiendo el humor como parte del pensamiento positivo de una persona. Cuanto mayor sea dicho pensamiento positivo, mayor será su capacidad por enfocar mejor los objetivos hacia los alumnos/as. La persona también se muestra más proactiva y empática hacia los demás favoreciendo la interacción y motivación del alumnado.
Pero al mismo tiempo, pienso como otros compañeros, que en la comunicación a distancia hay que tener cuidado con los comentarios. No es lo mismo el humor verbal y gestual que el escrito y en muchas ocasiones puede entenderse fuera de contexto.

JAVIER RUIZ PEREA's picture

A la última pregunta acerca de cómo transmitiría un mensaje gracioso...pues como digo, a través de por ejemplo el foro cafetería, un espacio más distendido para hacer comentarios, dar opiniones, pero respetando ciertas normas, por suepuesto

Es evidente que no todo el mundo interpreta el humor de la misma manera. Entiendo que el humor puede ser útil, y está dentro del espectro de actitudes del pensamiento positivo, algo imprescindible en las interacciones en Educación. Pero en un contexto como el que nos ocupa, una formación en línea en la que la comunicación no verbal no existe (con frecuencia se trata únicamente de comunicaciones escritas), y donde hay una multitud de personas con un carácter y creencias, actitudes e intereses tan dispares, el humor debe ser administrado con moderación.

Recordemos que un mismo mensaje puede ser interpretado de manera muy distinta si se transmite de manera oral o de manera escrita (otros compañeros ya se han referido a este fenómeno, que nunca debemos perder de vista). Y también es percibido de manera muy diferente según el interlocutor, el contexto y hasta el momento.

Por lo tanto, el pensamiento positivo, SÍ, imprescindible; el humor, con moderación y de manera genérica. La autocrítica en forma de humor hacia uno mismo, también, pero igualmente con moderación, sin caer en la falsa modestia y también sin ser demasiado severo con uno mismo (somos personas, todos erramos y tenemos limitaciones, forma parte de nuestra naturaleza humana, también de la del tutor).

Y desde luego, creo que lo que más motiva al alumnado de un curso es un tutor con un perfil inicial serio, que responde, que demuestra estar disponible para responder y para apoyar; y que puede y hace uso del humor como contrapunto a la frialdad del medio, o al rigor de los contenidos y de las tareas por desarrollar; para relajar tensiones y angustias, para animar a seguir adelante, y para “enganchar” y estimular a sus tutorandos, de modo que estos participen activamente, aprendan, lleven a buen término la formación, y así transmitan ese conocimiento y esas prácticas adquiridas a su propio alumnado.

Creo que todo en la vida hay que hacerlo con pensamiento positivo, eso ante todo. Es esencial para la salud tanto física como mental y emocional sentirse bien, sentirse feliz con uno mismo, con lo que se tiene y con las personas te rodean. Como tú vivas la vida así la percibirán los otros.
La comunicación online es una comunicación fría, carente de gestos y movimientos por lo que necesitamos plasmar esa empatia y positivismo hacía el alumno de nuestra tutoría a través de la palabra escrita. Aunque no tengas ganas, hay que esforzarse por "sonreír digitalmente", puedes utilizar palabras de cercanía, y gracias a los avances podemos utilizar los emoticonos, simbolos muy sencillos pero que transmiten mucho. Es increíble cómo al recibir una sonrisa por mensaje, tu cara automáticamente sonríe.

En cuanto a ser gracioso en la tutoria yo tendría mucho cuidado. Mientras que los emoticonos usan un lenguaje universal (entendido por casi todos los receptores), las ironias, chistes, bromas... no son compartidas por todos. Una ironía mal entendida puede hacer mucho daño, y más aun cuando en el contexto online falta el elemento gestual. El contar anecdotas , vivenciadas por uno mismo, acudir a videos pueden ser un buen instrumento de incorporar el humor en el contexto de formación.
En la labor tutorial de los cursos del INTEF, habrá momentos y espacios que se podrá mantener un contacto más informal con los alumnos, pero habrá otros que debe primar la seriedad y una comunicación más formal. Sobre todo con aquellos participantes que no guardan las formas y no cumplen con la temporalización de las tareas programadas.
Ser gracioso es difícil, pero tener buen humor es más sencillo. Es mejor pecar de soso que de "graciosillo".

Para la labor tutorial creo que se ha de afrontar de la manera más positiva posible, pues en el ánimo a los demás vendrá su esfuerzo y el no desfallecimiento en momentos puntuales. Por otro lado, considero que la vida se debe afrontar de una manera positiva y siempre dentro de un contexto global de humor, cuestión que también ha de estar latente en quien asesora. Sin embargo esto se ha de dar en pinceladas, pues, ello en exceso puede dar como resultado una falta de credibilidad. No creo que deba elegirse entre un tutor serio o gracioso, quizás todo ha de tener un equilibrio, y a nivel personal preferiría un tutor o tutora que nunca se excediese en cualquiera de estos dos aspectos.
Transmitir mensajes graciosos a los alumnos no es una cuestión de tener un chiste preparado para cada momento, sino aquello que las circunstancias lo requieren. Le respondería con algo gracioso al cometer un error y esperar una rectificación, con alguna anécdota que hubiese ocurrido en cursos anteriores a propósito de algo similar, con el único fin de suavizar o quitar tensión al asunto.

Tania J. V.'s picture

Me gustaría aportar un pensamiento que siempre me ha rondado en la cabeza. El exceso de positivismo, ¿no emite un mensaje contraproducente? Tal vez, esta actitud desagrade a mis alumnos. ¿Dónde está la línea que separa el exceso de lo válido? Con respecto al humor me ocurre exactamente lo mismo. A veces en mi labor tutorial me planteo si el uso de "humor" provoca un exceso de confianza, que conlleva al pensamiento de falta de rigor. Son muchas veces las que me planteo estas situaciones.
Me gustaría saber vuestras opiniones.
Saludos,
Tania

Bueno, en mi caso es un sí rotundo. Mi vida gira en torno al humor, siempre he tenido esa chispa que salta cuando las cosas están demasiado serias. Aún así, he sido 20 años entrenador de hockey, un deporte duro y de competición exigente donde he tenido que sacar lo mejor de mis jugadores a base de seriedad y exigencia. En definitiva, creo que es esencial compaginar, saber que hay válvula de escape, pero también exigencia y deberes, en esta vida hay que disfrutar de los buenos resultados y esos buenos resultados cuestan. Precisamente ahora estoy "cocinando" unos resultados a medio plazo, la tesis doctoral, que no espero que sean buenos, de hecho sé que lo van a ser porque estoy trabajando desde el principio para que lo sean, una tesis es así de infalible, eso no quita que perdamos el humor y vivamos amargados por el estrés, la vida está para disfrutarla, pero no está exenta de esfuerzo.

El pensamiento positivo debe ser una actitud frente a cualquier acontecimiento que ocurra en el día y sobre todo se debe transmitir a nuestros alumnos a través de nuestra labor tutorial.
Sin embargo, el humor no siempre es bien entendido, puede tomarse como un chiste mal contado pese a toda la buena intención del tutor. No todo el mundo cuando se enfrenta a un problema, está de "humor" para aguantar la vena cómica del tutor (pues puede pensar, estoy yo como para guasas).
Un tutor cercano y empático, motiva más que un tutor serio y que un tutor con vena cómica.
Transmitiria un mensaje gracioso a los alumnos de cursos on line del INTEF, para romper el hielo en el inicio de un hilo en el foro en el que ningún alumno participa.

Como opino que el pensamiento positivo y el humor son fundamentales en cualquier ámbito de la vida, pienso que en la labor tutorial, tanto on-line como "face to face" también es fundamental.

No creo que se trate de estar continuamente bromeando, haciendo gracias, contando chascarrillos... pero sí considero el humor como un aspecto fundamental para crear un ambiente de trabajo distendido y agradable, lo que facilitará el aprendizaje y la motivación del alumnado.

Por otro lado, el tutor que desarrolla esa vena cómica, que sabe reírse de sí mismo, considero que abre la puerta a su alumnado para que deje de verlo como a alguien que está por encima de él y que tiene que calificarle para mostrarse como un igual, lo que creo que favorece la comunicación tutor-alumno.

En cuanto a la última cuestión ( cómo y por qué transmitir un mensaje gracioso) lo haría mayoritariamente a través del foro, puesto que considero que hacerlo de forma general fomenta la igualdad entre los alumnos. Al hacerlo en un mensaje individualizado, se corre el riesgo que el alumno en cuestión vea el buen humor del profesor hacia él como algo personal, y de la mano ofrecida coja todo el brazo (lo que no impide que en ciertos momentos y con determinados alumnos se pueda, y deba hacer)
Y lo haría para fomentar "el buen rollo" dentro del grupo, sobre todo en aquellos momentos del curso donde la carga de trabajo o la intensidad es tal que los alumnos pueden llegar a agobiarse por el mismo, y de este modo "abrimos el kit-kat" y generamos un ambiente distendido para continuar con el curso con energías renovadas.

Ana Camacho Holgado's picture

Hola, valoro muy importante el pensamiento positivo en la labor tutorial. Un tutor es necesario que tenga conocimientos técnicos y sepa transmitirlos, pero en todo proceso de aprendizaje hay un feedback que favorece ese aprendizaje, si en la vida real que nos vemos cara a cara cuando ese feedback se produce mal o no se produce, un gesto o una acertada interpretación del efecto de ese feedback nos ayuda a remontar y evitar que la calidad del aprendizaje se merme. Imagino un feedback negativo, poco constructivo y encima sin humor que no permita entender cómo lo ha cogido la otra persona, o sin humor y que no permita enteder a la otra persona.
En definitiva el humor no debería falta en la comunicación online, tanto para entender mejor al otro, como para acercar posturas.
Ana

Taare Zameen Par (Estrellas en la Tierra), una película para pensar en positivo https://www.youtube.com/watch?v=5cZr57TbEO0

Cuántas veces las expectativas de un profesor han ayudado a un alumno etiquetado como "malo" a tener confianza y desplegar todo su potencial.

En mi opinión el entorno virtual es un medio donde los alumnos pueden desterrar tópicos negativos, elaborarse una identidad sin prejuicios negativos y en definitiva empezar en igualdad de condiciones.

El humor siempre será un punto a favor para quitar dramatismo y rigidez al aprendizaje; sin embargo en un curso online donde el alumnado es muy diverso hay que tener mucha sensibilidad para no herir sentimientos. Y tampoco es aconsejable abusar de mensajes en clave de humor para no sobrecargar las intervenciones.

Yo transmitiría mensajes de humor siempre que la situación fuera propicia, sobre todo en cursos de formación que suponen un plus a la ya de por sí dura jornada laboral de los profesores. Disponer de una zona de ocio como la cafetería me parece un buen recurso, ya que no es obligatorio participar y las personas que lo hacen están predispuestas a encajar lo que se dice con buen humor.

Lo más importante, igual que en el aprendizaje formal, es no olvidar que estamos comunicándonos con personas.

Estoy de acuerdo. Creo que el refuerzo positivo, la motivación y el sentido del humor favorecen el aprendizaje en cualquier contexto educativo. Siempre y cuando sea controlado y en un ambiente profesional sin caer en la guasa.

Siempre me ha gustado leer cosas relacionadas con el pensamiento positivo, la inteligencia emocional, la empatía... y acabo de observar que en todas las intervenciones del debate se destilan a grandes dosis los ingredientes de una receta que seguro que acaba en éxito, tanto en nuestra profesión docente (presencial o virtual) como en nuestra vida personal.
Y para terminar un consejo sobre un libro que en su día me gustó mucho, del psicólogo cognitivo Rafael Santandreu (las gafas de la felicidad)

Creo que el pensamiento positivo es importante en todos los ámbitos de nuestra vida, desde la relación con nuestros amigos y familiares hasta la labor tutorial; el humor, sin duda, es un ingrediente más en el caldo de ese positivismo.
Sin embargo, es dificil incluir el humor, o esa vena cómica, en todos los niveles educativos tratando de conseguir los mismos resultados.
He impartido clase de la ESO, Bachillerato y FP Básica, Grado Medio y Superior; el humor, y el saber reírme de mí mismo ha conseguido clases distendidas y con un ambiente muy favorable en Grado Superior y en muchas ocasiones en Medio. Sin embargo, creo que en niveles inferiores los alumnos pueden confundir ese humor con el exceso de confianza y puede dar lugar a un tambaleo en lo que a saber bien claro dónde está el límite entre el profesor y el alumno.
El caso de la última pregunta creo que queda explicado con la disertación anterior: los alumnos de los cursos del INTEF son adultos, y conocen bien la posición de profesor y alumno. Creo que transmitiría mensajes graciosos ante mis propios errores: es un modo de demostrar que todos somos humanos; y siempre funcionan.

Totalmente de acuerdo, es cierto que en los niveles inferiores es complicado trabajar con humor, más si se trata del inicio de Secundaria, ahí creo que con tanta hormona y tontería es casi imposible darles cuerda, matizo, es todo un arte impartir con humor y no morir en el intento.

ROCIO REINA CARMONA's picture

Me gusta mucho leer sobre positivismo y humor, pero estoy de acuerdo en que el exceso de humor puede desencadenar la pérdida de autoridad con tus alumnos. En el caso de alumnos adultos, está claro que es diferente. Yo lo incluiría con moderación, como bien dices, Laura.

Estoy convencido de que el pensamiento positivo es fundamental para desarrollar nuestra labor tutorial, pues siempre las críticas deben ser constructivas de forma que se pueda extraer una conclusión positiva aunque sea a partir de un error. Yo soy maestro de infantil y también uso el humor en mi intervención con los más pequeños. En cursos como este, el humor es necesario, pero hay que saber discernir los momentos en los que es adecuado. Por lo tanto no se si hablar de vena cómica, sino de saber interpretar los momentos en los que el humor nos ayuda y ayuda a los participantes del curso a continuar. Yo me considero gracioso, pero al mismo tiempo me hago respetar por mis alumnos y eso es precisamente lo que debemos hacer si somos tutores. Introducir mensajes de humor puede ser una herramienta de motivación y de mostrar cercania. Eso hace también que los alumnos de estos cursos se sientan en un ambiente de confianza para plantear dudas sin pensar que lo que preguntan puede ser inadecuado.
En cursos online hay momentos de desesperación que pueden acechar a nuestros alumnos, por lo que todo recurso que nos sirva para motivar debe ser utilizado. Y aquí no entraría solamente el humor, sino también un lenguaje acertado, positivo y cálido.

Considero que el positivismo es muy importante en el aula, sea virtual o presencial debemos aportar ese positivismo para felicitar, alentar, estimular, promover la confianza,… con nuestros alumn@s y si importante es en el modo presencial también e incluso más en la formación online para que los alumn@s no se desanimen y continúen con el curso. En aquellos alumn@s que no les falta motivación, es importante relacionarse con ellos desde este ámbito al igual que lo es para todos los ámbitos de las relaciones entre las personas. Una actitud positiva ante la vida creo que ayuda a la empatía y por ello a mejorar el aprendizaje de nuestros alumn@s. Todos sabemos que aquella anécdota que contamos al inicio del curso, muchos alumn@s la recuerdan con el paso del tiempo y con ello el contenido asociado.

Respecto al humor, en mi caso es parte importante del día a día en el clima del aula, acaba convirtiendo en un instrumento útil para mejorar la confianza y la relación con mis alumn@s. Pero sí que veo ``problemas´´ en entorno virtuales ya que no tienes una relación personal tan directa con tus alumn@s, tampoco ves ni te ven el lenguaje gestual, ni cuentas con esa respuesta inmediata ante cualquier malentendido. El sentido del humor es diferente dependiendo de la persona y por ello es importante no moverse en arenas movedizas.

Creo que hay cosas que se pueden hacer para dar un guiño a tus alumn@s de un curso virtual, una de las cosas que me ha gustado, en este curso, es ver el avatar de mi tutor con una gran sonrisa. Creo que es una cosa muy sencilla y que ha tenido un efecto positivo en mi caso. También el tema de los emoticonos que, sin hacer uso abusivo de ellos, son lenguaje universal. Y desde luego todos los mensajes de ánimo de los que ya he hablado. Sin olvidar el plantear proyectos que supongan un guiño a nuestros alumn@s, con personajes de sus series favoritas, viñetas cómicas para introducirlo,…

Hola Elisa,
Estoy muy de acuerdo con lo que comentas. Sí al pensamiento positivo. Siempre.
En cuanto al humor, creo que es muy necesario que esté en nuestro día a día, porque sino la vida puede hacerse un poco difícil; sin embargo, es verdad que en un curso online, al no poder recabar información sobre la parte no verbal, determinadas bromas pueden llevarnos a equívocos o malentendidos.
Menos mal de los emoticonos que ayudan a suavizar algunos mensajes!

Hola Elisa,

Mi pensamiento va en la misma línea que has planteado el tema.
Un pensamiento positivo y motivador es esencial en el aula y en cualquier entorno de aprendizaje, pero, tal y como comentas, en un entorno on-line hay que tener bastante claro el límite en las muestras de humor ya que muchos mensajes van dirigidos a un grupo amplio de alumnado y como es lógico el sentido del humor puede variar mucho de unas personas a otras; lo que para alguien puede resultar gracioso y motivante, para otras puede resultar una falta de profesionalidad. Por eso creo que la clave está en la medida e idoneidad de su uso en los mensajes y foros. Una dosis de humor puede aportar cercanía e infundir ánimo en un momento determinado, pero lo dicho, en su medida.

Salu2, -:)

Mónica Martín's picture

Voy a tomar nota de la advertencia que estáis haciendo varios compañeros sobre el humor en comunicaciones asíncronicas en texto.

No lo había reflexionado anteriormente, pero parece lógico que, realizar correctamente una comunicación tan compleja, es muy difícil en foros.

Saludos para todos,
Mónica.

Creo que sí. Es muy importante el pensamiento positivo en todo y en especial cuando se trata de ayudar a crear la magia de la enseñanza aprendizaje. Debido a que en una tutoría en red no tenemos acceso al lenguaje corporal del estudiante, a veces podrían haber situaciones que se mal entiendan y un pensamiento positivo nos ayuda a prevenir este tipo de situaciones. He comprobado que una dosis de humor, también es fundamental en todos los aspectos de nuestra vida, ya que esta dosis puede a veces hasta librarnos de situaciones complicadas y/o hacer más suave el momento. Creo que una persona que sabe reírse de sí misma muestra más autenticidad, mayor seguridad y permite crear lazos de confianza con mayor facilidad. Un tutor serio, a mi criterio, causa un poco más de estrés. Claro que todo debe ir con medida y con sabiduría.

Pages

Tutores para la Formación en Red

sdsdsd
177 Resources
206 Members
Administrators
  • Aprende INTEF
Public community